Abhijeet Dipke

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Examen a los protagonistas

Abhijeet Dipke

Cucarachas unidas jamás serán vencidas

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Para muchos occidentales, la India milenaria es un centro espiritual de muchos bemoles, pero la corrupción, política y de todo tipo, se expande por ese enorme país de la misma manera y con la misma velocidad que en los países impuros como el nuestro. De ello parece ser consciente el joven Abhijeet Dipke (Aurangabad, 1995), ilustre miembro de la Generación Z local que se ha convertido en un referente, sobre todo juvenil, para quienes piensan que algo huele a podrido en el país de Gandhi.

Todo empezó como una broma. El ministro de educación, Surya Kant (no relacionado con el célebre filósofo alemán), salió por televisión y les echó un chorreo a las masas juveniles del país, asegurando que eran una pandilla de vagos y holgazanes sin ganas de estudiar y trabajar, motivo por el cual las comparó con las cucarachas. El señor Dipke se sintió aludido y, tras abalanzarse a Twitter, escribió: “¿Y si todas las cucarachas se unieran?”. Su tuit fue leído de manera masiva, pese a no ser conocido, y dio origen a una cuenta parodia a nombre del Cockroach Janta Party (Partido de las Cucarachas), que se dedicaba a criticar al gobierno y a exigir reformas educativas y sociales.

Hubo quien no se tomó como una broma lo del partido de las cucarachas, y el señor Dipke empezó a recibir amenazas y más de una maniobra gubernamental para que desistiera de su actitud levantisca y cómica, aunque no se sabe cual de las dos vertientes de su iniciativa molestaba más (yo diría que la cómica: el humor es un arma fundamental para execrar a tus adversarios, como comprobé en los tiempos del prusés). Pero los ataques solo sirvieron para que el amigo Abhijeet se tomara sus bromas más en serio y anunciara la creación de un nuevo partido político (aunque él prefiere considerarlo una plataforma de protesta).

Entre el bromazo y el partido, el señor Dipke pasó una larga temporada en Estados Unidos, donde se licenció en la universidad de Boston, en la que debió aprender algunas tácticas políticas de interés. Sigue pidiendo la dimisión del ministro de Educación, al que responsabiliza de unas filtraciones de exámenes para los hijos de familias acomodadas, y amenazando de refilón la presidencia de Nerendra Modi, que no se le antoja un político excesivamente limpio. Aunque el Cockroaach Janta Party aun parezca una amenaza lejana para el Indian Way of Life, lo cierto es que nuestro hombre acumula veintidós millones de seguidores en las redes y va ganando influencia, sobre todo en Nueva Delhi.

Nada se sabe de su componente espiritual, pero tampoco pretende ser un gurú, sino una especie de portavoz de la juventud que, en gran parte, se siente ignorada por la administración, cuando no insultada y acusada de vagancia.