Jordi Muntañola, consejero delegado de Laboratorios Salvat
Laboratorios Salvat deslocalizará su producción de Esplugues de Llobregat (Barcelona) a la Comunidad de Madrid. Lo fija su plan estratégico hasta 2030, en el que precisa que solo dejará en Cataluña su sede social, su área de investigación y desarrollo, la llamada I+D y las oficinas centrales.
Eso sí, la fabricación pasará de Esplugues a la capital. Y ello, se mire como se mire, supone una aciaga noticia para el tejido industrial catalán. Cuando todas las administraciones están arrimando el hombro para recuperar el sector fabril autonómico, la marcha, al menos parcial, de una de las farmas nacidas en la región supone poco menos que un auténtico mazazo.
Salvat está aún a tiempo de recapacitar. Y las instituciones, de intervenir para evitar parte del traslado productivo.
En 2025, el grupo con sede junto a la Ciudad Condal ingresó más de 100 millones de euros y se anotó un beneficio bruto de explotación (ebitda) de 17 millones. Se trata de cifras muy saludables para la farmacéutica catalana. Con ese músculo, la firma tiene margen de maniobra.
Negro sobre blanco, nos hallamos ante una funesta noticia para la industria catalana. Se impone una reflexión en el consejo del fabricante de la Cristalmina, así como por parte de las administraciones. Aún hay tiempo de retener las líneas fabriles de Salvat y, con ello, salvar empleos cualificados. Hay que ponerse manos a la obra.