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El conseller Albert Dalmau ha hecho en Madrid una demostración de colaboración plena entre gobiernos. El titular de Presidencia de la Generalitat dio cuenta ayer de los acuerdos alcanzados con el ministro de Política Territorial del Gobierno, Ángel Víctor Torres, destinados a mejorar los servicios públicos y a dotar a la política catalana de una estabilidad que se echó de menos durante muchos años.

El número dos del president Salvador Illa apuntaló en la Comisión Bilateral celebrada en la capital española los pactos sellados por el jefe del Govern y el líder de ERC, Oriol Junqueras, apenas 24 horas antes en Barcelona. Un paso indispensable para blindar el apoyo de los socios de legislatura a los presupuestos catalanes de 2026, los primeros en tres años.

Las dimensiones de la tarea, así como el trabajo acometido en los días previos con el equipo del ministro, han obligado a reformular el encuentro entre gobiernos en una cumbre triple, con el impulso de la sociedad mercantil mixta para remontar la ejecución presupuestaria de Moncloa, una cuestión ampliamente reclamada por los agentes económicos y sociales.

Esta sociedad pilotará, por ejemplo, los trabajos por la línea orbital de Rodalies que conectará Vilanova i la Geltrú con Mataró sin pasar por Barcelona. Ejecutará estudios, proyectos y obras vinculadas a infraestructuras y otras inversiones públicas, tras múltiples ejercicios en los que los niveles de ejecución presupuestaria procedente de Madrid no han superado siquiera el 50%.

Estos y otros avances —como la financiación de la ampliación de la plantilla de Mossos d'Esquadra hasta los 25.000 agentes— ocuparán los esfuerzos de ambas administraciones en la nueva etapa de colaboración inaugurada ayer. Una era para la que Dalmau ha recetado "exigencia y colaboración", cumpliendo así uno de los principales retos de los socialistas, en el gobierno por vez primera desde el procés.