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Tras el meteórico auge del partido que preside la alcaldesa de Ripoll, en Aliança Catalana parecen haberse puesto muy nerviosos de repente.
Probablemente se explique por su insultante incapacidad para lograr candidatos presentables de cara a las próximas elecciones municipales.
No parecía tan difícil con unas encuestas tan favorables, pero resulta que sí, que se les ha llenado el chiringuito de frikis y que Oriol Gès ha tenido que intentar fichar a concejales de otros partidos, que naturalmente y para cabreo de los ultraderechistas han ido contándolo por ahí.
Sílvia Orriols llevó esta inquietud ayer al pleno del Parlament, el primero después de Semana Santa.
Por primera vez en casi dos años de legislatura dejó conocer su voz normal, la no barroca.
Y lo hizo para, nuevamente, montar el espectáculo, que parece ser lo único que les funciona a los xenófobos de Ripoll.
No tardaron en compartir en sus redes sociales el agradecimiento irónico de Orriols al PSC por facilitarle los presupuestos en su pueblo.
Y tuvo que recordarle Illa que, a su pesar, el Parlament no es ningún circo.