Maurici Lucena, presidente y consejero delegado de Aena, en un acto corporativo
Aena ha recibido un rotundo tirón de orejas de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que enmienda su propuesta de tarifas para el periodo 2027-2031.
El regulador no solo ha tumbado la pretensión de la empresa pública que dirige el catalán Maurici Lucena de encarecer las tasas aeroportuarias un 3,82% anual, sino que le exige bajarlas un 0,59% al año.
El dictamen de la CNMC evidencia una preocupante falta de sintonía entre los planes del gestor semipúblico y las directrices de eficiencia que deben regir el sector.
También desarma la narrativa de Lucena, que vinculaba de forma casi indisoluble las grandes inversiones pendientes —como la ampliación del aeropuerto de Barcelona-El Prat— a un encarecimiento de los costes para aerolíneas y viajeros.
Al recortar en 741 millones las previsiones de gasto operativo del gestor y rebajar sustancialmente el coste de capital, la CNMC lanza un mensaje nítido. El crecimiento de la infraestructura aérea en España no puede financiarse a costa de la competitividad turística ni penalizando el bolsillo del usuario, sino exprimiendo el margen de eficiencia de la propia compañía.
Un varapalo técnico que rebaja la euforia financiera de Aena y obliga a su presidente a recalibrar una estrategia que pecaba de excesivo optimismo a costa del mercado.