Rafael Marrasé, responsable de portaenrere.cat
En el periodismo —o al menos en el que merece ser llamado así— hay una línea que no debería cruzarse nunca: la que separa la investigación rigurosa de la construcción interesada de relatos. Y esa línea, a la espera de lo que determine la justicia, hoy planea sobre la figura de Rafael Marrasé.
El responsable del digital Porta Enrere y guionista del documental Insostenible está llamado a declarar como investigado en una causa que apunta a algo más que una simple controversia informativa. La querella presentada por Griñó Ecològic dibuja un escenario inquietante: el de una presunta estrategia coordinada para erosionar la reputación de una empresa mediante contenidos periodísticos.
Conviene ser prudentes. Será la justicia la que deba esclarecer si existió o no esa trama. Pero hay elementos que, incluso antes de una sentencia, interpelan directamente a la ética profesional. Uno de ellos es especialmente llamativo: presentarse ante la opinión pública como director de un medio “sin publicidad” mientras, según la documentación aportada a la causa, la mayor parte de sus ingresos —hasta un 55%— procedería de una única fuente vinculada al entorno que ahora se sitúa en el centro de la polémica.
La transparencia no es un adorno en el periodismo; es un pilar. Y cuando esa transparencia se resquebraja, lo hace también la credibilidad. Porque no se trata solo de qué se publica, sino de desde dónde y con qué intereses.
Si, como sostiene la querella, parte del contenido difundido respondió a una estrategia previamente diseñada, el problema deja de ser informativo para convertirse en algo mucho más grave: una utilización del periodismo como herramienta al servicio de terceros.
Si finalmente se confirma que esa frontera fue traspasada, no estaremos ante un exceso o un error puntual, sino ante una quiebra profunda de los valores que sostienen el oficio. Una quiebra que deja en una posición extremadamente delicada a quienes la protagonizan y que obliga, una vez más, a recordar que sin ética no hay periodismo.