Pila verde para el actor y guionista Stephen Colbert CBS Broadcasting Inc.
Se acabó la fiesta
Las bromas constantes (y merecidas) sobre Donald Trump le han acabado costando el cargo al gran Stephen Colbert (Washington, DC, 1964), cuyo programa de televisión en CBS, The Late Show, ha sido eliminado de la parrilla tras once años de emisión, pese a ser el primero en audiencia entre los productos de su estilo. Las excusas de la cadena no han resultado muy creíbles, y toma cuerpo la teoría de que necesita la aquiescencia del presidente de los Estados Unidos para completar la compra prevista de Warner Brothers. Como no podía ser de otra manera, Trump ha celebrado el cese de Colbert con un video generado por IA en el que se le ve agarrando al presentador por el fondillo de los pantalones y arrojándolo a un contenedor de basura (para, a continuación, lanzarse a ejecutar uno de sus míticos bailecitos).
Como cualquier persona más o menos normal, el señor Colbert no soporta a Trump. Y si te han dado un programa de televisión que va como un tiro y tienes la oportunidad de hacer que se entere todo el mundo, te dedicas, lógicamente, a tocarle las narices al presidente zanahorio día sí y día también. Hasta que te cesan porque molestas y estás afectando a las cosas del comer.
Por las veces que lo he visto, puedo decir que The Late Show —que Colbert heredó de David Letterman en 2015— era un programa estupendo de entrevistas y actuaciones que no constituía una gran innovación en el subgénero, pero lo que hacía, lo hacía muy bien. El presentador era un tipo simpático que hacía sentir muy cómodos a sus invitados y ofrecía un producto más que digno a sus espectadores (más los comentarios sarcásticos de turno sobre el Innombrable). Las cosas eran así porque, tal vez, el señor Colbert ya había descubierto la pólvora años atrás, con su anterior programa, The Colbert Report (2005 – 2014), en el que, en vez de mostrarse tal cual es, se parapetaba tras un personaje hilarante que se llamaba Stephen Colbert, pero no era en absoluto Stephen Colbert.
En The Colbert Report, nuestro hombre daba vida a un periodista de extrema derecha especializado en entrevistar a políticos de extrema derecha que acudían al programa convencidos de que el personaje era real. La especialidad de Colbert era darles cuerda hasta que se ahorcaran, acusándolos de tibios, si era necesario, para lograr la hilaridad del respetable. Algunos invitados sabían perfectamente a donde iban, pero se presentaban igual, con la ilusión de poder lanzar su mensaje entre las risas de la audiencia. Como resumen de su supuesto pensamiento, Colbert publicó en 2008 un libro que llegó al número uno de la lista de súper ventas de The New York Times: I am America (and so can you!), que puede traducirse por Yo soy América (¡y tú también puedes serlo!) y que resultaba asaz tronchante.
No creo que nuestro hombre tarde mucho tiempo en recolocarse, pues no se le ve especialmente preocupado por el cese. Ni siquiera se ha extendido en comentarios disolventes sobre su némesis. Probablemente, considera el asunto como gajes del oficio: es evidente que no puedes caerle bien a todo el mundo. Pero algo me dice que seguirá en televisión cuando Trump solo sea un mal recuerdo.