Marc Murtra, presidente ejecutivo de Telefónica, en un acto corporativo

Marc Murtra, presidente ejecutivo de Telefónica, en un acto corporativo EFE

Examen a los protagonistas

Marc Murtra

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No se puede decir que el directivo catalán Marc Murtra no tenga ambición. El presidente ejecutivo de Telefónica encaró ayer su segunda junta de accionistas en su puesto de responsabilidad. Y ante los tenedores de títulos, avisó que buscaba transformar el grupo en "una de las mejores telcos del mundo en 2035".

Ello, dijo Murtra, debe ser posible haciendo que la cotizada juegue un papel en la consolidación del sector en Europa. Y, según los informes de los expertos comunitarios, ese objetivo pasa por ganar tamaño. Por ganar escala.

Adquiriendo esa dimensión, según dijo ayer Murtra, se garantizará "acceso a los ciudadanos, empresas e instituciones a las tecnologías digitales". Una cuestión que no es baladí, porque o los grandes conglomerados europeos buscan puntos en común, u otros internacionales les arrebatarán cuota de mercado.

"Europa necesita empresas líderes, capaces de competir, innovar y garantizar su soberanía tecnológica", avisó el profesional catalán. Le asiste la razón. En un mundo en el que España compite ferozmente por la tecnología e innovación, y en la que algunas plazas apuestan por la guerra de costes, las grandes empresas deben concentrarse en el valor.

Parece ser que es lo que pretende Murtra, y ello es de loar.