La cómica Silvia Abril
Un chiste a destiempo
Silvia Abril (Mataró, Barcelona, 1971) es una estupenda actriz cómica que me ha hecho reír mucho en cine y en televisión, pero la noche de los Goya, no sé si dejó llevar por el acentuado tono pogresista de la convocatoria o si se metió ella sola en un jardín, pero emitió unos comentarios sobre la religión que, pretendiendo ser osados y transgresores, solo consiguieron parecer frívolos y banales. Evidentemente, la derechona nacional se le echó encima por impía e irrespetuosa, y me encantaría salir en su defensa (la suya y la de la libertad de expresión), pero me cuesta.
La cosa transcurrió en muy breve espacio de tiempo. Un reportero la pilló al vuelo y le hizo esa pregunta tan original desde que Rosalía publicó su álbum Vox. Es decir, si ella (Silvia) creía que los jóvenes pueden estarse refugiando en la religión ante lo negro de los tiempos modernos. Su respuesta fue un sermón anticatólico en el que llegó a calificar a la Iglesia de chiringuito (cuando, en todo caso, sería una multinacional del tamaño de veinte Trump Towers) y en el que desaconsejó a los jóvenes buscar refugio en la religión organizada.
Todos sabemos (sobre todo, ciertos monaguillos sobados por el mosén de turno) que la Iglesia católica se las trae, pero también es de traca el Islam y ha salvado la vida a más de uno (sí, tengo un amigo convertido al Islam y es mucho más feliz que cuando nos inflábamos a copas en los bares de la Barcelona de los años 80). Confundir la búsqueda de espiritualidad con hacerle el juego a los curas es de una simpleza tremenda e impropia de alguien como la señora Abril. Puede que ella haya encontrado la redención en el humor (aunque el humor, como he podido comprobar, no te salva la vida: a lo sumo te para los golpes), pero puede haber gente realmente desesperada con la existencia que necesite algo que le parezca más trascendente.
Como cantaban John Lennon y Elton John en los años 70, Whatever gets you through the night is alright, is alright (hay una estupenda versión de Bryan Ferry, por cierto). Cualquier cosa que te ayude a soportar la estancia en la tierra está bien, trátese de una inmersión en el catolicismo o en el Islam, de un psicoanálisis o de la lectura de filosofía, de una historia de amor o de un cambio de país.
La iglesia católica lo pone fácil para ser carne de chistes, sobre todo desde que sabemos todo lo que sabemos de su manera de ir por el mundo. Pero yo creo que merecería chistes más elaborados que los de la señora Abril, que fueron, más que nada, una muestra de cuñadismo. En fin, supongo que un mal momento lo tiene cualquiera. Y nadie le había escrito a Silvia, una actriz, la respuesta adecuada para el reportero que la pilló al vuelo. ¿Dónde está Buenafuente cuando se le necesita?