Jack Lang, exministro de cultura en Francia

Jack Lang, exministro de cultura en Francia

Examen a los protagonistas

Jack Lang

Manchas en el expediente

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La sombra del difunto Jeffrey Epstein es alargada y cobija a gente a la que hasta ahora considerábamos prácticamente intachable. Véase el caso del ex ministro de Cultura francés Jack Lang (Jack Mathieu Emile Lang, Mirecourt, 1939), quien ha aparecido en los célebres expedientes del Gran Menorero como cómplice de negocios tirando a turbios y vaya usted a saber qué más cosas. Junto a su hija Valerie, por cierto, quien parece que también se llevaba muy bien con Epstein.

Dice Lang que conoció al millonetis americano en una cena de campanillas y que se lo presentaron Woody Allen y su mujer. El encuentro debió de salir bien, ya que Lang se tiró años tratando con Epstein y, al parecer, haciendo suculentos negocios gracias a él. La noticia ha sido, para mí, como para los fans de Noam Chomsky (nunca lo fui) descubrir que su héroe pasó más de diez años intercambiando correos electrónicos con el monstruo de Manhattan.

Otros personajes de la trama nos resultan más lógicos, pero gente como Lang o Chomsky contribuyen a que pierdas aún más tu debilitada fe en el género humano, por mucho que seamos partidarios de la presunción de inocencia.

En mi juventud, Jack Lang era el ministro de Cultura soñado, a años luz de los nuestros. Siempre bronceado y sonriente, parecía ir por ahí haciendo el bien al tema de su digno ministerio. Fue Lang quien se inventó la Fete de la Musique, a celebrar en Francia cada 21 de junio. O quien contribuyó a dignificar el cómic con su asistencia al salón de Angulema: ahí lo vi yo a mediados de los 80, departiendo amigablemente con organizadores, editores y dibujantes, cuando el respeto a los tebeos en España aún estaba bastante en mantillas.

Jack Lang fue ministro de Cultura en dos ocasiones: entre 1981 y 1986 y entre 1988 y 1993. Fue, en ese cometido, un tipo que supo marcar la diferencia. Actualmente dirigía el Instituto del Mundo Árabe, cargo del que ha dimitido tras conocerse sus presuntas trapisondas con Epstein. No es que deba preocuparse por su futuro, ya que no le queda mucho (tiene 86 años), pero es una lástima haber manchado su expediente, con luces y sombras, pero aparentemente positivo, con las revelaciones de los últimos días.

En la España de los años 80, aún primeriza en cuestiones democráticas, Jack Lang era considerado un ejemplo de lo que se espera de un intelectual socialista (ahora, gracias a Pedro Sánchez, ya nadie espera nada del socialismo español). Personalmente, me entristece verle arrastrado por el lodazal Epstein, ya que Lang siempre había parecido un intelectual judío honesto. No sé cómo saldrá de ésta, pero yo, de él, echaría de menos los tiempos en los que me paseaba por el Salón del Comic de Angulema repartiendo sonrisas y palmadas en el lomo.