Cristina Vallejo, decana del ICAB
En un momento en que la igualdad vuelve a situarse en el centro del debate público, conviene recordar que los avances sociales no se producen por inercia. Son fruto de instituciones comprometidas y de liderazgos que entienden la igualdad no como un eslogan, sino como un principio que debe traducirse en acciones concretas.
En el ámbito jurídico, el Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona (ICAB) se ha consolidado como uno de esos espacios donde la defensa de los derechos se ejerce también hacia dentro.
Bajo el liderazgo de su decana, Cristina Vallejo, el colegio ha impulsado una visión integradora de la abogacía que entiende la igualdad como una condición imprescindible para fortalecer la justicia y la democracia. Las iniciativas presentadas estos días por el Observatorio por la Plena Igualdad del ICAB son una muestra clara de ese compromiso sostenido.
La creación de un premio para reconocer las buenas prácticas en materia de igualdad dentro del sector legal, el impulso de un estudio para radiografiar las desigualdades persistentes —desde el techo de cristal hasta la brecha salarial— o la organización de espacios de debate para avanzar hacia una conciliación real y un liderazgo femenino efectivo no son gestos simbólicos. Son herramientas para transformar la profesión y, con ella, la sociedad.
A ello se suma una mirada hacia los nuevos desafíos, como la incorporación de la inteligencia artificial, donde el ICAB defiende que el progreso tecnológico debe construirse sobre principios irrenunciables de no discriminación.
En vísperas del Día Internacional de la Mujer, el mensaje es claro: la igualdad no es una opción ni una moda pasajera, sino una exigencia democrática. Y la abogacía, cuando ejerce su papel con responsabilidad y visión de futuro, puede ser un motor decisivo para construir una sociedad más justa, más inclusiva y más libre.