Jordi Llach, CEO de Nestlé Iberia

Jordi Llach, CEO de Nestlé Iberia

Examen a los protagonistas

Jordi Llach

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Nestlé vuelve a defraudar con su respuesta a la crisis propiciada por algunos de sus productos para bebés que han sido retirados del mercado ante las sospechas de haber causado problemas de salud en lactantes de países como España y Francia --país donde la justicia investiga incluso la muerte de dos recién nacidos--.

En nuestro país, la compañía se ha limitado a intentar compensar el sufrimiento de las familias afectadas por las hospitalizaciones de sus pequeños enviándoles merchandising, un modesto pack de regalos con tazas de café y juguetes, y el reembolso de los productos adquiridos, y sólo a aquellos que han podido demostrarlo.

Ello ha propiciado la indignación de padres, madres y familias de pequeños afectados, que no se explican cómo una multinacional de tal calibre puede limitarse a considerar el daño físico y moral de los menores como una incidencia comercial más.

Consultada al respecto por Consumidor Global, Nestlé España se ha escudado aduciendo que, ya en diciembre, inició "una retirada preventiva de algunos lotes" de su fórmula infantil, siguiendo, según su versión, "un criterio más restrictivo que el establecido posteriormente por EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria)".

Asimismo, Nestlé sostiene que fue "la primera empresa en identificar el problema"; que, hasta ahora, no ha "recibido ningún informe médico que confirme una relación con enfermedades asociadas a nuestros productos"; y que, durante todo este proceso, ha "trabajado con total transparencia con las autoridades y los clientes", y "prestado apoyo a familias y cuidadores para darles confianza en nuestras actuaciones".

Explicaciones y argumentos que, a tenor de los testimonios recabados, difícilmente bastarán ni consolarán a las familias, ni compensarán el sufrimiento vivido.