El portavoz de Vox en el Parlament, Joan Garriga, durante una rueda de prensa
El Parlament fue ayer escenario del despliegue de argumentario de la extrema derecha, que lejos de aportar soluciones reales a los retos de Cataluña, abona el terreno de la confrontación gratuita.
La intervención del portavoz parlamentario de Vox, Joan Garriga, ha merecido la censura de la consellera de Derechos Sociales, Mónica Martínez Bravo, durante el pleno monográfico, a vueltas con el llamado ascensor social.
Garriga ha demonizado que la región tenga 1,5 millones de ciudadanos extranjeros, lo que supone el 20% de la población, señalando que “la nacionalidad más numerosa es la marroquí”.
“Lo pagaremos caro”, ha afirmado para, acto seguido, sugerir que los catalanes no reciben ayudas sociales porque éstas se destinan a inmigrantes, mientras —según él— “a la abuela no le alcanza la pensión ni para poner la calefacción”.
Martínez Bravo ha salido al paso de las informaciones falsas pronunciadas por el portavoz de Vox, en una intervención aplaudida por la bancada socialista.
La consellera ha recordado que Cataluña debe su fortaleza económica a las distintas olas migratorias —también del resto de España—, y ha manifestado el compromiso del Govern con este colectivo y con los barrios humildes de la región.