Bruce Springsteen
Las calles de Minneapolis
Vaya por delante que no soy un súper fan de Bruce Springsteen (Long Branch, Nueva Jersey). Aunque me gustó mucho su viejo disco Nebraska, por regla general, cuando el Boss se pone épico, me irrita, y cuando se pone sentimental, me aburre.
Pero lo de la canción destinada a ciscarse en Donald Trump y el ICE (pandilla de matones con pistola) me ha parecido un gesto digno de aplauso.
Ya sabemos que Springsteen tiene cierta tendencia a comportarse como la Voz de América y a dar su opinión sobre absolutamente todo, aunque no se le haya pedido, pero en una situación de emergencia nacional (e internacional) como la propiciada por la presidencia autoritaria (por no decir dictatorial) del Hombre Anaranjado, yo diría que Streets of Minneapolis cumple una muy necesaria función social, y con visos de ser escuchada (y aplaudida) por muchísima gente. Más que si la hubiera alumbrado algún cantautor no tan famoso, como mi querido Eef Barzelay, que es muy bueno, pero casi nadie le presta la menor atención.
No es la primera vez que el Boss se las tiene públicamente con Trump, quien ya se lo quitó de encima al calificarlo de cantante acabado, de Has been del rock al que no hay que hacer ningún caso.
Pese a ello, Springsteen sigue haciendo de mosca cojonera sin pensar en que pueda perjudicarle (Trump es capaz de prohibir que sus canciones suenen en la radio, aduciendo razones de seguridad nacional).
Y aunque Streets of Minneapolis no figura entre sus mejores temas (se nota bastante que está escrita y compuesta en un fin de semana), si sirve para amargarle un poco la vida al Hombre Ganchito, bienvenida sea.
Sé que habrá quien despreciará el gesto del Boss, al considerarlo el capricho de un millonario mal criado y alguien que, gracias a su fama mundial, poco tiene que temer del actual gobierno de los Estados Unidos (y de cualquier otro), y se marca una cancioncita reivindicativa para tapar su complejo de culpa y quedar bien con los progresistas que compran sus discos y acuden a sus conciertos.
Pero si solo se preocupara, como el tío Gilito, de contar su dinero, no se habría metido a cantar coplas anti-Trump. Sí, no tiene nada que perder, pero podría haber optado por no buscarse problemas con un mandatario irracional, errático y dado a las rabietas como el que se ve obligado a soportar (y nosotros con él, aunque sea a distancia).
Lo único que ha hecho Springsteen es aprovechar su posición de preminencia musical y social para decirle a su demencial presidente que se meta a los gorilas del ICE por donde le quepan y deje de asesinar a conciudadanos que no piensan como él (si es que lo suyo se puede considerar pensar).
Seas o no seas fan del Boss, creo que Streets of Minneapolis es un bello gesto que dice bastante en su favor.