Anna López de 'Dignitat a les vies'

Anna López de 'Dignitat a les vies' Crónica Global

Examen a los protagonistas

Anna López

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La labor que realiza 'Dignitat a les Vies', encabezada por su portavoz Ana López, es, sin duda, admirable. Su queja persistente, su denuncia constante y su capacidad para mantener el foco sobre el deterioro crónico de la red de Rodalies en Cataluña han sido claves para visibilizar un problema que durante años se ha normalizado.

Retrasos diarios, incidencias recurrentes, fallos técnicos y una falta estructural de inversión que, en las últimas semanas, se ha agravado hasta niveles difícilmente sostenibles para miles de usuarios.

En ese contexto, plataformas como esta resultan esenciales: incomodan, insisten y obligan a mirar de frente unas carencias que el sistema preferiría seguir ocultando.

Precisamente por eso, por la legitimidad que han ganado desde la calle y desde el hartazgo ciudadano, resulta difícil de entender —y de compartir— la decisión de pedir el apoyo de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) en la manifestación convocada para el próximo sábado, 7 de febrero.

Incorporar a la ANC supone, de facto, politizar un problema que es transversal y que afecta al conjunto de la sociedad catalana, piense como piense y vote a quien vote.

No se trata de negar el derecho de nadie a movilizarse ni de cuestionar la trayectoria de la ANC, sino de asumir una realidad evidente: es una entidad marcadamente independentista, con una agenda política concreta, que no representa ni mucho menos al grueso de la población catalana.

Su presencia introduce un sesgo innecesario y excluyente en una protesta que debería ser lo más amplia posible.

De hecho, probablemente hay muchas más personas indignadas con el caos ferroviario que acudirían a la movilización si ésta se mantuviera al margen de siglas y banderas, y que, sin embargo, se lo pensarán dos veces al saber que detrás hay una organización que hace política de una desgracia que es —lamentablemente— de todos.