Toni Castellà, vicepresidente de Junts, en una comparecencia
Toni Castellà, vicepresidente de Junts, ha cargado contra la plataforma Filmin por programar el documental Ícaro, que explica las entrañas de la operación policial para controlar las algaradas de las protestas postsentencia del procés independentista en Cataluña en 2019.
De nuevo, Castellà ignora que Filmin es una empresa privada, que tiene derecho a difundir los productos audiovisuales que quiera. E ignora que la plataforma ya ofrece otros cortos muy favorables al desafío independentista. Ícaro, que no lo es, tan sólo es diferente.
No tiene sentido señalar al negocio, y menos pedir el boicot. Alimentar esta tesis, abonada por los nacionalistas catalanes más radicales, sólo desnuda cuán perdido está Junts en el momento político actual. Y cómo de preocupante es el poso excluyente que anida en la formación neoconvergente.