Neus Pujal, fiscal jefe de Barcelona, en su despacho
La decisión de la Fiscalía delegada de Odio de perseguir al alcalde de Badalona, Xavier Garcia Albiol, es cuestionable.
El primer edil ayudó a ejecutar una orden judicial --cuya operativa pilotaron los Mossos d'Esquadra-- por una conflictiva okupación en la ciudad metropolitana, en el llamado instituto B9.
Tras ello, el alcalde ofreció soluciones a algunos okupantes, aunque reclamó vehementemente que otras Administraciones se implicaran. Albiol pudo ser duro en las formas, pero la desokupación del B9 era necesaria.
Y alguno de los argumentos que desgranó el munícipe tras acometer el vaciado eran acertados. La solución para los inmigrantes debió ser multinivel. Pero Badalona se quedó demasiado sola con el problema.
Buscar delito en esa actuación trasluce una voluntad política que solo añadirá descrédito a la ya tocada Fiscalía en España.