Salvador Vergés i Tejero (Barcelona)

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Examen a los protagonistas

Salvador Vergés

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Junts per Catalunya destiló hipocresía en la sesión de ayer del Parlament. En un pleno monográfico sobre el caos ferroviario de Rodalies, el diputado Salvador Vergés cargó duramente conta Renfe.

El dirigente ultranacionalista expresó su deseo de que Renfe "se vaya de Cataluña". Una afirmación disparatada y unos reproches que, además, no se sostienen si se observa que Junts ha puesto a cargos afines, como Eduard Gràcia, en el consejo de administración de la operadora ferroviaria.

¿Cómo es posible que, por un lado, se critique con dureza a Renfe, mientras que por el otro se ponen personas cercanas a Junts en puestos clave dentro de la misma empresa que se critica?

Junts, lógicamente, tuvo que encajar las críticas de los grupos parlamentarios. Vergés trató de justificar lo injustificable, aludiendo para colmo a que el papel de Gràcia en Renfe sería el de un "caballo de Troya". Y puso la guinda diciendo que el PSC coloca a gente con "el carnet del partido".

La formación que lidera el prófugo Carles Puigdemont se sirve de la indignación ciudadana por la gestión de Rodalies para cargar contra empresas estatales, pero al mismo tiempo se beneficia de los puestos de poder que puede ocupar en esta y otras empresas públicas.

Mientras los ciudadanos de Cataluña sufren retrasos, mala gestión y falta de inversión en el servicio de Rodalies, Junts trata de utilizar este problema para autoerigirse -con muy poco tino- en una suerte de defensor de los intereses de los usuarios. Sin dejar -cómo no- de sacar tajada política.