La Sindicatura de Cuentas hace una labor encomiable al fiscalizar la gestión de las administraciones públicas. Garantizar las buenas prácticas es necesario y básico en un Estado de Derecho. Sin embargo, los informes que elabora esta institución llevan años de retraso.

Es cierto que hubo etapas en las que el atasco era muy superior, pero sería bueno reforzar los medios económicos y personales de este organismo para que sus dictámenes estén al día.

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