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El consejero de Salud, Toni Comín, y el Hospital General de Cataluña / FOTOMONTAJE CG

Comín, en la cuerda floja

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Las salidas de tono del conseller Comín, su arrogancia y displicencia, están acabando con la paciencia del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y también con la de su mentor, el presidente de ERC, Oriol Junqueras. El president obvió a su consejero de Salud en un acto en Girona ante más de mil médicos. Ni una palabra. El vicepresidente Junqueras tampoco ha dicho una palabra sobre la supuesta compra del Hospital General de Cataluña, a pesar de que le tiene autorizar los pagos.

Por cierto, en plena bronca entre el consejero y la dirección del Grupo Quirón, la familia Junqueras acudió esta semana al Hospital General para visitarse, por su mutua privada, evidentemente, y Junqueras fue abordado por los trabajadores del centro.

La tensión en el Gobierno catalán por el caso Comín es máxima y empieza a hablarse de su sustitución. Incluso se apunta que el presidente de la Generalitat está consultando esta posibilidad con algunos médicos de prestigio y sondeando su disposición para acceder a la jefatura del departamento. El doctor Miquel Vilardell, que fue presidente del consejo asesor creado por Artur Mas, tiene una relación fluida con Puigdemont y es uno de los tanteados, así como el doctor Bonaventura Clotet, jefe de la unidad del VIH en el Hospital Universitari Germans Trias i Pujol, y el epidemiólogo Antoni Trilla, del Hospital Clínico. Cuentan que Puigdemont se ha tomado el tema en serio. Esperemos que no tarde mucho y evite el estropicio del errático Comín.