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La victoria del FC Barcelona contra el Racing de Santander en la Copa del Rey no pasará a la historia por su brillantez (0-2). El equipo azulgrana necesitó la entrada de la artillería pesada para desatascar la contienda en El Sardinero ante un rival correoso. "La Copa Mola", dice el refrán del nuevo formato de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), con eliminatorias a partido único y en casa del rival más débil. Mucho que perder el Barça y mucho que ganar el conjunto cántabro, que flirteó con la prórroga en los instantes finales. 

El conjunto barcelonista parecía otro distinto del que había levantado la Supercopa días atrás, pero la Copa es traicionera. Gerard Martín también parecía haber regresado a su versión más novicia como central izquierdo. El 18 azulgrana cometió errores de bulto en salida de balón y despistes que pudieron costar caros ante un rival de Segunda División, una categoría inferior 

Errores en salida

En los primeros instantes, desvió hacia portería un centro envenenado de Juan Carlos Arana que obligó a Joan García a sacar el guante para mandar el balón a córner por precaución. Minutos más tarde, el canterano de la UE Cornellà perdió el balón ante la presión de Arana y Marc Casadó tuvo que apagar el incendio con una falta al delantero. En la segunda mitad, el defensor catalán volvió a las andadas con otro error que precipitó un contraataque mal resuelto por el Racing. Gerard sucumbió nuevamente a la presión de un rival justo en la banda. En lugar de lanzar el balón fuera, el zaguero cayó fácilmente sobre el césped sin recibir falta y perdió la posesión en campo propio.

En la última ocasión del encuentro, saldada por enésima vez con paradón de Joan García en esta temporada 2025-26, Gerard tiró tarde la línea de fuera de juego y habilitó al atacante contrario. Un fallo que vuelve a quedar disimulado por los milagros de la estrella de Sallent bajo palos. De no ser así, habría desencadenado la prórroga con el cuadro racinguista desatado. 

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