
Lamine Yamal, Pedri y Raphinha bajan del avión, junto con otros compañeros, en un desplazamiento del Barça REDES
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No deja de ser curioso que haya bastado un lapso de siete días, los que conforman la semana del parón de selecciones y el doble partido de España contra la extravagante Holanda de Ping Pong, Gertrudis, Memphis DeKoeman, Dick van Dyke, Kluivert Junior y Xavi Simons para que la insistencia de una parte del barcelonismo en tres de sus errores más pertinaces se haya hecho de nuevo evidente.
Pronto veremos si el primero de ellos puede darse por subsanado, pero desde luego las lesiones de Iñigo Martínez y Cubarsí han vuelto a recordar que esa manía tan culé de pensar en once jugadores como principio y fin de un Barça triomfant nunca dejará de ser pueril. Si me dieran un euro por cada vez que me han preguntado de malas maneras al calentarse la primavera de fichajes: "¿cómo que traer a Fulanito? ¿Y A QUIÉN QUITAS?", nunca me faltaría suelto en el bolsillo.
Pues no, mi vocinglero amic, no puedes planificar una temporada con lo justo porque te la juegas. En esta columna siempre se dijo que la milonga esa de la "plantilla corta" que defendió el mismísimo Guardiola no era más que un excusa de entrenadores estresados para a) no pedir todos los fichajes que de verdad quieren, dejando así libre la casilla de "esto es lo que hay" para cuando vienen mal dadas y b) no tener a más de cinco o seis tíos en el grupo cabreados por no jugar casi nunca.
No sé si alguien más de por aquí conserva la camiseta del primer Triplete azulgrana (Copa, Lliga i Champions), pero yo la tengo y en la espalda se confirma que ese año Pep tenía en el vestuario la de Dios, o sea de Güdjohnsen y Hleb a Gabi Milito pasando por el Negro Cáceres. Ninguno de ellos fueron lo que se dice necesarios, y además el once blaugrana salía casi de corrido porque, en términos de fiabilidad, parecía hecho por la Volkswagen. Pero si no llega a ser porque estaba Yaya Touré para jugar de central con Alves y Abidal fuera de la final de la Champions a lo mejor hoy la historia del Barça era diferente.
Como digo, ahora que los dos zagueros más titulares de Hansi Flick serán baja durante varios partidos en uno de los periodos más decisivos del campeonato, bien está que las alternativas sean nada menos que Araújo, el casi recuperado Christensen y, de ser necesario, incluso Koundé. Atrás quedan los tiempos en que Frenkie de Jong debió bregar como central de circunstancias en el Barça.
Y eso me transporta de golpe al segundo brindis al sol que nunca se despega de este Barcelona de entreguerras: la idea de que un fichaje joven y con indudable potencial romperá en estrella... aunque después de cinco temporadas y media en el Camp Nou aún no lo haya hecho. No deja de ser paradójico que en un club donde se idolatra el juego de posición a uno o dos toques (el horóscopo de los hombres catalanes, como dicen en La Sotana) y en el cual germinan talentos tan dispares como Pedri, Cubarsí, Balde, Gavi o Lamine Yamal, se niegue la mayor: que las cabalgadas sin entendederas de Dembélé resultan tan antinaturales para el modelo como las necesidades de un centrocampista que crece desde la conducción y el particularismo. Si no se le van a dar nunca las llaves del reino, ¿qué pinta Frenkie renovando con el Barça?
Que sí, que juega muy bien con Holanda. Pues no siempre, la verdad. Y, en todo caso, razón de más para exigirle lo mismo al menos ocho partidos de cada diez en el club que le paga, ¿no? La última que se oye por ahí es que la explosión de Xavi Hernández llegó más o menos a la edad que tiene ahora Frenkie, y por tanto solo hace falta un poquito de paciencia más. Yo pido un mínimo respeto al mejor mediocentro posicional que han visto los tiempos, por favor. Y espero que el rubio tenga un arrebato de dignidad ahora que Marc Bernal y Marc Casadó ya no están disponibles. Y que contribuya todo lo que pueda a que el equipo de Flick sea lo que parece que puede llegar a ser.
Y hablando de ser y parecer: el tercer error recurrente es confiar en el barcelonismo mesiánico de Laporta y su pandilla. Yo sé que mientras la pelotita entre casi nadie quiere hablar de dónde sale su patrimonio personal, ni de cómo siempre se las apaña para conseguir avales e inversiones rocambolescas, pero el asunto ese del documental sobre el Caso Reus 2 es una cosa bastante tremenda.
P.D.: Nos vemos en Twitter: @juanblaugrana