Posiblemente Hansi Flick cuenta con una de las plantillas más completas que se recuerdan al FC Barcelona. Con todas las posiciones dobladas e incluso algunas triplicadas, las alternativas y opciones de las que cuenta el técnico alemán son prácticamente infinitas. Incluso en algunas tan discutidas como la del delantero centro, Flick ha encontrado en Raphinha a un 9 espectacular, con un promedio goleador que le sitúa al mismo nivel de killers como Haaland o Kane.
Ahora mismo, el aficionado blaugrana está viviendo en el edén. Todos los jugadores están ofreciendo su mejor versión, algunos de una forma tan sorprendente e inusitada como Xavi Espart, que se ha ganado la titularidad en el carril izquierdo, pese a ser lateral derecho.
Y es que cuando las cosas van bien pintadas hasta el más tonto te hace relojes, como es el caso de Gabriel Jesús, que en su estreno en la Champions con la elástica blaugrana fue capaz de marcar un gol y enviar un balón al travesaño.
Ya no digamos Lamine Yamal, la estrella de este equipazo, que está empeñado en lograr el Balón de Oro sí o sí. Con el récord de precocidad como capitán en el zurrón, el delantero marcó un gol de bandera de lanzamiento de falta, algo que se ha convertido en un hecho insólito en Can Barça desde la marcha de Leo Messi.
Por cierto, Pedri y Raphinha aprovecharon la ocasión para dejar en evidencia a los organizadores del Balón de Oro, fabricando un gol solo al alcance de los elegidos. A ver cómo explican desde París que dos de los jugadores con más calado del Barcelona estén fuera de la lista para este galardón.
Caso aparte es Fermín López, que demuestra partido a partido que, si no se hubiera lesionado, habría sido el dueño y señor del carril izquierdo en La Roja durante el Mundial.
Y así podríamos ir enumerando uno a uno a todos los futbolistas de la plantilla de Flick, a los que juegan más y a los que juegan menos. Todos están aportando su granito de arena, incluso Andreas Christensen, que está ya cerca de su récord de partidos sin lesionarse.
Solo hay uno que chirría, que no acaba de encontrarse a sí mismo y que sigue cometiendo los mismos errores y ofreciendo las mismas dudas de siempre. Su nombre es Jules Koundé. El francés, que ahora mismo nadie sabe a ciencia cierta si acabará jugando de lateral o central, se ha ido viendo relegado poco a poco del equipo, asumiendo ahora mismo un rol secundario. Jugadores como Eric García o Xavi Espart le han comido claramente la tostada, hasta el punto de que es uno de los jugadores que tienen las puertas más abiertas de cara a un futuro no muy lejano. Bueno, con permiso de Frenkie de Jong, otro que nunca ha sabido muy bien cuál era su sitio en el equipo.