Hansi Flick Barcelona
Hay quien dice que no hace tanta falta, que con la recolocación principal de Raphinha y las colaboraciones especiales de sus compañeros ya sirve. Hay quien se echa las manos a la cabeza y avisa que este riesgo pasará factura en Europa, a la hora de la verdad. Y que no se puede pretender hacer olvidar los goles de Robert Lewandowski de cualquier manera.
Pero... ¿Y el señor Flick? ¿Qué piensa el entrenador? Sirva una frase lanzada al aire, con toda la intención, allá por el mes de abril en la sala de prensa. "No hay que hacer tonterías y tomar las decisiones correctas. Debemos tomar decisiones perfectas; no se deben hacer estupideces", avisó, cuando ya era un secreto a voces que Lewandowski no seguiría en el club y encontrarle un sustituto se entendía como la principal tarea de la comisión deportiva comandada por Deco.
O Flick ya se temía el percal (nada nuevo después de la sorpresa que se llevó en el verano de 2025 con la salida inesperada de Íñigo Martínez) o a la vez que preparaba el brindis por el segundo título de Liga para olvidar la decepción de la eliminación en la Champions a manos del Atlético de Madrid, avisaba de la necesidad, imperiosa, de dar un paso más en el potencial de la plantilla con un goleador de primer nivel para ocupar el puesto del veterano polaco.
No sabremos, parece, qué opinión le merece realmente Julián Álvarez cuando ha sido la primera y parece que única opción que se ha planteado el Barça para ocupar esa plaza. Pero sí se sabe que después de dar sendos golpes con los fichajes de Anthony Gordon y Karim Adeyemi, la fuga de Ferran Torres, a quien trasladó directamente su confianza antes del Mundial, le supuso a Flick un duro golpe anímico. Por más que desde el club no se hiciera demasiado por evitar su venta.
Desde luego Ferran Torres no tenía, ni por asomo, el ascendente deportivo de un primer espada en este Barça, pero entre él y Lewandowski anotaron 40 goles... que, de entrada, son bastantes más de los 27 que sumaron Gordon (17) y Adeyemi (10).
Urgencia, paciencia... o disimulo
Este lunes llega el Rayo Vallecano al Spotify Camp Nou y con toda la cautela y respeto que merece el partido, no parece, a priori, que vaya a ser un rival muy distinto al Elche o Athletic de Bilbao. El cuadro ilicitano recibió una manita y Unai Simón evitó que los leones se fueran con otra humillación. Y Raphinha, de momento, suma tantos goles como Mbappé. Los mismos tres que, también, Fermín López.
Vamos, que de momento nadie se acuerda de aquel aviso a navegantes de Flick en abril y el propio Flick, cuya proximidad con Joan Laporta no tiene nada que envidiar a la que mantenía Louis van Gaal con Josep Lluís Núñez, proclama de puertas afuera que trabaja y ha trabajado codo con codo junto a Deco en la confección de la plantilla. Dando a entender, o eso se sabrá el martes, que le gusta tanto Julián Álvarez que en caso de no poder ficharlo, pues no hace falta traer a nadie.
Este es el disimulo que puede relacionarse con la paciencia de que, en pocos meses, allá por diciembre, el argentino regrese al escenario. Quien sabe si para atacar su fichaje en enero o encaminarlo de cara al próximo verano. La tranquilidad... A no ser que los agoreros (o pueden llamarles también realistas) tuvieran razón y esos goles que se marcharon se echen tanto en falta que al Barça le entre la urgencia por solucionar el tema. Con Julián o con quien sea.
El tiempo dará y quitará razones, claro. Pero puestos en el peor de los escenarios... ¿Levantará la voz el entrenador con un 'ya lo avisé' o toreará la situación con la tranquilidad que sigue disfrutando en la sala de prensa?