Pásate al MODO AHORRO
Frenkie de Jong controla un balón en el Países Bajos-Japón

Frenkie de Jong controla un balón en el Países Bajos-Japón EFE

Hablemos del Barça

El barcelonismo no merece aguantar a De Jong

Publicada

Frenkie de Jong lleva, todavía a día de hoy, muy mal su renuncia a una ficha millonaria que le prometió en su momento Josep Maria Bartomeu. A diferencia del alemán, el portero Ter Stegen, este no supo negociar su ficha posterior a la pandemia de coronavirus y con la entrada de la nueva directiva liderada por Joan Laporta. Pedía lo imposible y no se lo dieron. Pero se enteró de que a otros, como el mismo Ter Stegen, sí se le aceptaron las demandas exigidas en su momento. Todo ello ha ido creando un caldo de cultivo que ha terminado explotando este verano.

Me explico. Frenkie de Jong se comporta como un niño malcriado al que, con esta rabieta comentada anteriormente, ha ido encadenando una serie de actitudes difíciles de aceptar por parte de un club. Desconvocarse de los partidos, no presentarse a los entrenos, negarse a escuchar al míster y sus demandas, entre otros detalles. Todas estas pataletas de niño consentido se le han ido aceptando. En paralelo, De Jong sigue y sigue siendo uno de los capitanes de este club. Si un solo detalle de los comentados se supiera a viva voz, este señor no podría seguir ni un minuto más con el brazalete de capitán. ¿Qué tipo de ejemplo da un señor en un club donde, precisamente, la Masía es vital y la progresión y crecimiento de los más jóvenes también se sustenta con el ejemplo de los más veteranos?

Pero vamos al fondo de la cuestión para rematar. Este jugador ha decidido marcharse lesionado a jugar con los Países Bajos de Koeman, ha desafiado el club y ha cometido un error de consecuencias múltiples. La primera, una penalización que le debería dar el club de forma inmediata. Cuando os digan que De Jong marchó con molestias, se quedan cortos. Marchó lesionado, haciendo caso omiso a todo el mundo y faltando el respeto al Barça, quien ahora le pagará los platos rotos. Debe ser difícil sacárselo de encima, pero este señor no puede seguir ni un minuto más en el club.