Leo Messi, manteado por sus compañeros de Argentinas tras remontar contra Egipto en octavos del Mundial EFE
El Mundial 2026 llega a su fin, y lo hace con una final donde el gran triunfador es el modelo del Barça y, principalmente, la Masía. Sus dos grandes referentes actuales se verán las caras en ambos bandos en un partido que, al margen del resultado, demuestra una vez más que el modelo de mayor éxito en el mundo del fútbol es el blaugrana.
Leo Messi y Lamine Yamal pelearán por la corona de campeón del mundo, un hito reservado a algunos privilegiados, aunque el modelo del Barça ya ha sido su gran triunfador en más de una ocasión, tal como se pudo comprobar el 2010 con la victoria de una selección española rendida al estilo Barça, con Puyol, Piqué, Busquets, Xavi, Iniesta, Villa o Pedro, pero que volvió a repetirse con una Alemania en el 2014 utilizando el mismo juego con el que Pep Guardiola había impregnado su Bayern de Munich, y que volvió verse de nuevo con una Argentina en 2022 con Leo Messi que es uno de los máximos exponentes de este modelo.
Johan Cruyff introdujo este modelo en el que la posesión sirve como la base de un juego que busca la inteligencia más que la fuerza. Un juego que Pep Guardiola perfeccionó hasta la excelencia, que es el modelo que desde hace décadas impera en los grandes equipos europeos, como han sido el Manchester City de Guardiola y el campeón de la Champions League, el PSG de Luis Enrique. Pero también se encuentra en otros conjuntos como el Como de Cesc Fàbregas o el campeón de la Premier League, el Arsenal de Mikel Arteta.
El modelo de la Masía vuelve a demostrar que cuidar a la gente, educarla, enseñar valores y con aprendizaje, las victorias y la gloria son solo cuestión de tiempo y de no dejar nunca de intentarlo, pues esa escuela que diseñó y creó Josep Lluís Núñez es la mejor del mundo, el salvavidas eterno del Barça y la mayor fábrica de talento y equipos legendarios de la historia.
La final del Mundial vuelve a ser blaugrana pase lo que pase y le pese a quién le pese; una nueva hazaña de la Masía, donde también podrá escenificarse, resultado al margen, el traspaso de poderes entre Leo Messi y Lamine Yamal, ambos 10 y 19 del Barça y de sus selecciones, genios con el balón con ADN Barça, uno el mejor de todos los tiempos; el otro destinado a marcar una época si las lesiones le respetan.
Ver a Leo Messi con 39 años en su tercera final del Mundial es sólo el clímax a una carrera de ensueño; un regalo que nos permite ver una vez más en un gran escenario al mejor jugador de todos los tiempos, sin debate posible, y con la oportunidad además de volver a ser coronador como el mejor, de convertirse nuevamente en rey mundial del fútbol, aunque siempre lo sea.
No existe debate posible pese al relato y todo lo que se ha llegado a decir desde otros clubes al respecto de que Messi es y será el mejor de todos los tiempos, por lo que el fútbol debería coronarlo una segunda vez como campeón del mundo, permitirle que, respecto a palmarés con su selección, supere a otro grande como fue Maradona, e indiscutiblemente no existe ningún género de duda. Hemos tenido la gran suerte de disfrutar el juego y el fútbol de Leo Messi, que se podría despedir de la albiceleste de la mejor forma posible (siempre que no quiera jugar la Copa América, porque talento le sobra), elección personal de cara a la final con debates políticos al margen.
Messi amerita, por trayectoria, esfuerzo y trascendencia, esta segunda corona mundial. Le situaría donde toca. Pensando en la historia, este Mundial debe ser suyo y de un Scaloni que ha sabido encajar las piezas y convertirse en una referencia como técnico justo cuando Argentina más lo necesitaba, devolviendo la ilusión y la gloria a un país que lo vive intensamente y se lo merecía.
El mundo del fútbol podrá ver hoy a la Masía disputar la final del Mundial, al modelo Barça volviendo a la gloria, mientras que otros estilos, como el de Mbappé, Bellingham, Cristiano o Vinicius han caído, dejándonos un Lamine Yamal contra Leo Messi que es pasado y presente del Barça y del fútbol, algo que se va a recordar y con mucha carga simbólica.
Porque el fútbol es caprichoso y la historia también, pero por más relatos, más polémica y más mentiras que se pueden haber escuchado, hoy el modelo Barça y la Masía disputan la final del Mundial, después de haber conseguido la Champions League, la Premier, la Bundesliga, la Liga y hacer historia en la Serie A esta temporada. Un modelo único y especial que ha convertido un deporte en arte, con la inteligencia por delante de la fuerza y con un Leo Messi que debe, y se merece, ser el mejor jugador de todos los tiempos, campeón de dos mundiales con Argentina.