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Hansi Flick, en el Metropolitano

Hansi Flick, en el Metropolitano

Hablemos del Barça

Con Flick llegará la sexta

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La más que posible renovación de Hansi Flick por otras dos temporadas sería, sin duda, una de las mejores noticias para el presente y el futuro del Barça. En un club que a menudo está sacudido por la urgencia y el ruido externo, garantizar continuidad en el banquillo del técnico alemán significaría la estabilidad y la confianza para consolidar un proyecto deportivo que da la sensación de que todavía no ha tocado techo.

Desde su llegada, Flick ha impuesto una idea de juego arriesgada pero valiente y fiel a la esencia competitiva que exige el escudo del Barça pero su gran mérito no han sido sólo los resultados; Flick también ha sido capaz de recuperar la mejor versión de muchos futbolistas de la plantilla y potenciar su talento. Y, sobre todo, creo que lo más importante es que ha reconnectado al culé con el equipo. El barcelonismo ha vuelto a ilusionarse y sentirse orgulloso de los suyos.

Ahora bien, todavía queda una gran asignatura pendiente, la Champions. ¿La levantará el Barça con Flick en el banquillo? Yo digo que sí. Ya no es sólo cuestión de estilo, sino de madurez, crecimiento y refuerzos. Si este verano Deco y Joan Laporta cumplen las peticiones del técnico teutón, creo que podremos ser testigos de una temporada histórica.

Ni pasillo ni señorío

El Barça está muy cerca de ganar una nueva Liga y, el destino, ha querido ponerle un escenario inmejorable: poder ganarla contra el Real Madrid aunque también existe la posibilidad de que llegue antes dependiendo de lo que suceda en las dos próximas jornadas. Y es aquí donde ya se abren el debate del famoso pasillo. Pero amigos, un spoiler: esto no va a suceder.

No nos engañemos. Con el actual Real Madrid de Florentino Pérez y con figuras como las de Arbeloa y Vinicius marcando relato, pensar en una imagen de respeto institucional hacia el Barça es vivir una realidad alternativa. El señorío, que brilla por su ausencia, es un eslogan gastado que ya no existe.

El respeto hacia el Barça es mínimo. El reconocimiento deportivo, no saben lo que es. Cuando ganan, exigen reverencias y, cuando pierden, desaparecen las formas. Ésta es la realidad.

Por eso, puestos a escoger, yo lo tengo clarísimo: mejor ser campeones ganando el Clásico. Mirándolos a los ojos. Superándolos en el césped. Sin esperar un gesto que tampoco llegará. Y es que la mejor respuesta a la soberbia es celebrar una Liga en sus narices.

Lewandowski, casi sentenciado

Se acerca el tramo final de temporada y en el Barça también llega la hora de mirar más allá del presente. Después de una campaña exigente y, con la Liga casi resuelta, muchas miradas se centran en la figura de Robert Lewandowski.

El delantero polaco ha vuelto a firmar un registros goleadores bastante dignos pero en el Barça no solo basta con las cifras. Los goles de Lewandowski no han tenido el valor ni el peso que se esperaba de ellos y es por este motivo que se han generado tantas dudas con el polaco. Lewandowski sigue siendo un futbolista respetado dentro y fuera del vestuario, pero también debemos ser conscientes de que su ciclo en Can Barça está llegando a su fin.

La dirección deportiva, encabezada por Deco, afronta un verano de máxima exigencia. Habrá que combinar ambición deportiva y equilibrio económico, dos premisas inseparables en el contexto actual del club. Julián Álvarez es el deseado pero difícilmente podrá ser el escogido.

Veremos cómo evoluciona todo pero sea cual sea la decisión final de Lewandowski, el Barça tendrá que reforzarse en ataque. Este curso han faltado goles y goleadores en momentos decisivos.