Tristeza barcelonista tras la eliminación de la Champions EFE
Una temporada más, el Barça tendrá que conformarse con el amargo sabor de la derrota en Europa y el aprendizaje, pues, aunque el título más importante de la temporada es la Liga, la Champions era el que más ilusión hacía a la parroquia culé, que se ha visto privada una vez más de seguir en esta competición.
Aunque el mal ya está hecho, toca sacar conclusiones de todo lo ocurrido y tomar decisiones urgentes e importantes para que en el próximo curso el Barça pueda competir al máximo nivel para llevarse un trofeo que hace demasiado tiempo que se le resiste.
Visto lo visto en esta eliminatoria, existen sobrados motivos para estar muy enfadados, ya que decisiones arbitrales incomprensibles han decantado totalmente la eliminatoria, empezando por el penalti de Pubill, la no expulsión de Koke, la acción de Musso sobre Fermín o la roja sobre Éric García, demasiadas acciones que siempre han caído hacia un único lado, lo que ha dejado claro la intencionalidad que existía.
El Barça debe no sólo protestar por lo ocurrido, sino tener conversaciones al más alto nivel con la UEFA para entender qué está sucediendo y evitar que se repita de nuevo, empezando por erradicar que se pite el himno de la Champions, y siguiendo por tener buena relación con la institución europea, algo que se nos había dicho que existía y se ha demostrado que no era así, a parte de conseguir el respeto que un club de la talla del Barça merece en Europa.
Es evidente que la UEFA ha compensado al Atlético por lo ocurrido la pasada campaña, castigando a un Barça al que ya se le privó de la final del curso pasado con una clara falta sobre Gerard Martín en Giuseppe Meazza que no fue señalada, pero lo ocurrido ha sido demasiado descarado como para que todo pueda continuar sin más.
La UEFA debe decidir también qué es lo que quiere y promueve, una propuesta futbolística atractiva y con valores o el antijuego que propone el irrespetuoso del Cholo Simeone y algunos de sus jugadores, que quedan muy lejos de lema Respect que envuelve la Champions League.
No existe justificación posible para describir lo ocurrido e incluso hemos visto precedentes claros de acciones que han resultado claves como las manos de Pubill, e incluso, en la final de Copa, un penalti de Musso en una acción similar a la del portero con Fermín, lo que desactiva incluso la fábrica de las excusas contra el Barça, si bien no vale consolarse con eso.
Toca hacer autocrítica también y ver que el Barça no ha llegado bien a este tramo final de la temporada, con una plantilla muy cargada de minutos, con lesiones y con rotaciones escasas, lo que ha llevado a que un punto de agotamiento que un club como el blaugrana no debía permitir.
La falta de rotaciones y de repartir minutos ha dejado algunos jugadores tocados y en fuera de juego para este momento de la temporada, como Casadó, Araujo o Roony, a los que tampoco tocaba devaluar si el club quería buscarles una salida.
Tampoco es excusa la baja de Raphinha por lesión, que evidentemente es clave en este equipo, pues queda claro que sin el brasileño o Lamine Yamal este equipo no es el mismo, por lo que vuelve a estar sobre la mesa la necesidad de un relevo de garantías para competirlo todo.
Seguramente Rashford ha perdido su gran oportunidad para ser este relevo en la delantera del Barça, de quién tocará decidir si se pagan los 30 millones de su cláusula sin que se lo haya ganado del todo, pues, por ejemplo, Lookman con solo 35 kilos más de coste ha demostrado mucho más este 2026 que el británico toda la temporada, si bien sus números no son malos, o que otros nombres más económicos o oportunidades de mercado pueden aportar más que gastando los 30 millones con Rahsford.
Queda claro que falta un fondo de armario de garantías y que el próximo mercado de fichajes debe ser importante para el conjunto de Flick, que volverá a estar marcado por el Fair Play y las necesidades económicas, y en tener una plantilla compensada y con la de pelear por todo.
Las miradas están centradas en Julián Álvarez y la figura del delantero top, pero toca una reflexión profunda para determinar los puntos débiles y más importantes del equipo y las prioridades, pues no habrá capacidad económica para todo y tocará decidir.
Y que quede muy claro, la Champions es una decepción, pero la temporada no es mala. El Barça ya tiene la Supercopa y avanza con paso firme para levantar la Liga, el más importante de todos, ambos delante del eterno rival, que volvería a quedarse en blanco otro curso más.
Y, por cierto, está claro que de orgullo no se vive, pero prefiero perder con Flick y los valores del Barça que ganar con Simeone, su actitud y sus métodos, porque en el Barça las formas sí son importantes. Unas formas que más pronto que tarde volverán a reinar en Europa con la Masía como estandarte de esta nueva generación de campeones.