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Messi y el botón nuclear

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Desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial, el mundo tal como lo conocemos ha estado a punto de desaparecer en dos ocasiones. En la primera fue en 1962 durante la crisis de los misiles rusos en Cuba, cuando un avión de reconocimiento americano empezó a lanzar cargas de profundidad a un submarino ruso que estaba en el Atlántico. Lo que no sabía la aeronave americana es que estaba atacando un submarino B-59 con ojivas nucleares en su interior. Durante unos breves instantes, el comandante del submarino estuvo a punto de apretar el botón de lanzamiento y hacer estallar el armaggedon. La segunda ocurrió 21 años después, en 1983, cuando un error informático puso en la pantalla del oficial ruso Stanislav Petrov la presencia de cinco misiles balísticos americanos que se dirigían a Moscú. La frialdad y serenidad del militar evitó que acabara apretando el botón de respuesta al supuesto ataque americano.

Ahora mismo, hay otra persona que tiene en sus manos el botón nuclear. Y no nos referimos a Donald Trump o Vladimir Putin -dos energúmenos al frente de las dos superpotencias más poderosas del planeta-, sino a un "modesto' jugador de fútbol que vive en Miami con su familia. Su nombre es Leo Messi.

En manos del 'crack' argentino está el futuro del FC Barcelona. Si decidiera apretar el botón nuclear seguramente Joan Laporta perdería las elecciones. Si el ex blaugrana enviara un mensaje de apoyo al otro candidato, Víctor Font, o decidiera hacer un guiño a favor de este último o incluso refutar algunas de las declaraciones del ex presidente hacia su persona, seguramente pondría en serio peligro la continuidad de Laporta al frente del club.

Ese botón nuclear lo tiene activo Messi hasta el domingo. Por ahora, como si se tratara del oficial Petrov, ha decidido hacer oídos sordos a los ataques indirectos que ha recibido de Laporta, cuando ha desmentido buena parte de la entrevista que hizo el domingo Xavi a La Vanguardia donde dejaba al caer de un burro al ex presidente, sobre todo en el asunto de la despedida y posterior intento frustrado de fichaje de Messi por el Barcelona.

Pero nadie puede descartar nada con Leo Messi a los mandos. Igual que nadie esperaba que se presentara hace unos meses con alevosía y nocturnidad al Camp Nou para hacerse unas fotos de su jardín, ante el desconocimiento más absoluto de Laporta, que se enteró al día siguiente, ahora tampoco nadie tiene la absoluta certeza de qué va a hacer en los próximos días.

Es evidente que Font está esperando ese gesto por parte de Messi, que le allane el camino hacia la presidencia. Es consciente que el crack es poco amante a los alardes y los protagonismos, pero también sabe que Leo quiere al Barcelona como el que más, y que como socio que no podrá ir votar el domingo por sus compromisos profesionales, quizás quiera que a partir del 16 de marzo haya un cambio en la gestión del club, donde se sienta más cómodo y cómplice.

Quien sí ha dado ese paso, firmas de apoyo aparte, ha sido Xavi. Con una entrevista sincera y desde el corazón, el ex técnico manifestó su desencanto hacia Laporta y Echevarría, las dos personas que le trajeron al club y las dos personas que decidieron echarlo. Veremos si Messi ahonda en la herida abierta por Xavi. Si decide apretar el botón, Laporta sabe que ni el refugio más hermético del mundo evitará que pierda las elecciones. Si al final decide no apretar el botón, Font podría acabar viendo cómo se frustra su segundo intento de asalto a la presidencia del Barça.