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Joan Laporta deposita su voto en 2021

Joan Laporta deposita su voto en 2021 FCB

Hablemos del Barça

El Barça necesita una campaña responsable

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Con la temporada en su máximo esplendor y aunque pueda parecer extraño, el Barça ya se encuentra inmerso en una nueva campaña electoral, una nueva exhibición del “Més que un Club” que demuestra, una vez más, que este club es propiedad de sus socios, que son los que deciden su dirección, que tiene muchas sensibilidades y que todas deben ser escuchadas.

Es evidente que durante un proceso electoral se deben confrontar diferentes modelos, propuestas, opiniones y también críticas, principalmente para la actual dirección y para las propuestas de la oposición, pero para el bien del club deben realizarse de forma responsable y siempre en positivo, con ánimo de construir y nunca de destruir, más cuando la temporada sigue en marcha y el Barça ya sabe que para ganar deberá hacerlo contra todo y frente a todos.

Joan Laporta parte con ventaja en esta contienda electoral, el presidente actual defiende un modelo de gestión en el que pesará mucho la actual situación de un equipo que, con Flick, ha devuelto la ilusión y los títulos a los aficionados, en unas elecciones que serán un plebiscito a su gestión y que deberían tener en cuenta muchos más aspectos que no únicamente el primer equipo masculino de fútbol.

La nueva cara de Font

Sorprende que quién se ha considerado como líder de la oposición, Víctor Font, haya endurecido tanto el tono en esta precampaña electoral, llegando incluso a “rajar” abiertamente de Deco y de jugadores del Barça, algunos todavía en el club, un tono que inicialmente parecía extraño en el candidato, que sabe que probablemente tenga su última oportunidad.

Font se ha erigido como el anti Laporta durante este mandato, pero tras su derrota electoral en las pasadas elecciones ha cambiado totalmente el tono y la dinámica de su campaña, pasando de las propuestas y los “power point” que decía Laporta, a una cierta agresividad y destrucción que no aporta ningún tipo de valor al club, sino que genera más bien un rechazo.

Atacar figuras del club, intentar dividir miembros del actual equipo o criticar emblemas blaugranas no parece una buena campaña electoral, sino más bien, un signo de cierta desesperación de no estar consiguiendo lo que tenían en mente, pero que, si realmente quieren al club que les gustaría dirigir, deben evitar a toda costa.

Las firmas

Lejos queda la escena de las bufandas o momentos con la afición en estadios rivales donde el precandidato intentaba emular el carisma de Laporta, cuya gestión genera dudas, principalmente en el plano social, económico y de las secciones, pero que no se le puede discutir que es un auténtico maestro con el micrófono, levantando el ánimo y generando ilusión en el aficionado, lo que varias veces le ha llevado a prometer más de la cuenta, algo que ahora la oposición le tira en cara.

Otro tipo de campaña están realizando Xavier Vilajoana y, principalmente, Marc Ciria, realizando propuestas nuevas en un tono constructivo para buscar al socio crítico y descontento, pero con ganas de crear un nuevo Barça sin necesidad de destruir o limitar la campaña a la crítica constante.

Las firmas serán la primera piedra de toque de estos precandidatos, pero si todo sigue con el tono actual es muy posible que podamos ver alguna sorpresa, donde el socio deje claro que quiere que se construya y no que se destruye, y que, posiblemente, el líder de la futura oposición sea otro cuyas propuestas generen respeto y no rechazo.

Exponer propuestas nuevas y de forma constructiva es querer al Barça, a un modelo único de club que, evidentemente, puede ser mejorado siempre, pero que bajo ningún concepto debe perder su esencia ni su forma de ser, pues es lo que le hace realmente especial.

El voto telemático

Hoy este modelo está más en riesgo que nunca, por lo que el socio debe evitar a toda costa que el club pueda convertirse en S.A. y también, que el club pueda ser troceado o vendido por fases, utilizando formas telemáticas de ser socio o eliminar restricciones en los estatutos, que podrían comportar una venta encubierta del Barça, principalmente en algunos países que no dudarían en utilizar estos métodos.

La negativa al voto telemático puede parecer antidemocrático, de hecho, fue uno de los primeros caballos de batalla de Víctor Font, pero realmente se ha demostrado que todavía no puede garantizar que quién vota sea la persona que debe hacerlo y podría ser el principio de esta venta a trozos de un Barça que, con necesidad de dinero, ha eliminado las restricciones para ser socio pero que no debe eliminar ninguna para presentarse a la presidencia.

Tocan elecciones en el mejor club del mundo, por lo que cualquiera que quiera aspirar a dirigirlo tiene que demostrar ahora que está a la altura de un Barça que utiliza la democracia para volverse todavía más fuerte, para crecer y construir un club modelo que debe mejorar, pero también, mantener una esencial tan única como especial.