El Barça hace el pasillo de honor al Real Madrid en la Supercopa EFE
El Barça ya tiene su primer título de este 2026, una Supercopa que consiguió superando al Athletic Club con mucha autoridad en las semifinales y al Real Madrid en la final, un duelo donde los blaugranas llegaban como grandes favoritos y supieron gestionar perfectamente la presión y la responsabilidad que ello supone para terminar llevándose el título.
En la gran mayoría de ocasiones, los equipos, especialmente los entrenadores, quieren evitar esta etiqueta de favorito para no tener la responsabilidad que ello conlleva, pero el Barça de Hansi Flick demuestra una y otra vez que no solo no le pesa la presión, sino que, además, le gusta estar en las grandes citas y ganar títulos.
Es tal el efecto que el Barça produce a sus rivales que el propio Xabi Alonso modificó su sistema táctico para intentar minimizar los daños y acercarse al Barça, aunque evidentemente, no sería a nivel de juego y creación, sino de destrucción, hasta el punto que no hizo caso al consejo que le había dado Pep Guardiola de ser fiel a sí mismo y no solo no le sirvió para llevarse la Supercopa, sino que, además, fue destituido.
Hacía tiempo que los rumores sobre el futuro de técnico blanco se habían disparado y no tenía la confianza de la cúpula del club. Pese a que la Supercopa estaba marcada en el calendario, cuesta de entender que finalmente haya sido destituido, cuando la imagen no fue especialmente negativa. Se ha puesto de manifiesto una vez más que el vestuario del conjunto de Valdebebas es demasiado complicado para un entrenador con una auténtica propuesta futbolística, al que le ha faltado el apoyo de la presidencia para llevarla a cabo.
Florentino ha dejado claro que no se enfrentará a sus futbolistas, sacrificando a un buen técnico si es necesario, una conclusión peligrosa que recuerda a la etapa final de los galácticos con muchos cracks pero no un equipo, descompensado, endiosado, anárquico y sin una propuesta futbolística real.
Los proyectos requieren paciencia y prudencia, pues Xabi Alonso ha sido destituido con los mismos números que Hansi Flick la pasada temporada, un entrenador que ha encajado a la perfección en el Barça, sacando lo mejor de sus jugadores y consiguiendo un nuevo título, mientras sigue vivo en todas las competiciones, la mejor noticia ante un mes donde la Champions volverá a ser importante y que, en función de lo que ocurra, el Barça podría cargarse de partidos en el calendario si disputa los dieciseisavos mientras sigue vivo en la Copa. En Barcelona tenemos claro que no se tira ningún título.
Flick prometió este otoño que, en unos meses, su equipo cambiaría y mejoraría, y hoy demuestra que no eran palabras vacías, sino que lo ha conseguido, con un equipo compacto, que sabe lo que juega, y que cuenta sus partidos por victorias, pero que, además, demuestra que sigue teniendo mucha hambre de títulos y de grandes noches que brindar a todo el barcelonismo.
No deja de sorprender que con un equipo tan joven a este Barça no le pese ser favorito, algo que se ha ganado a pulso, y que, pase lo que pase, este conjunto siga dando la cara, queriendo estar siempre en las grandes citas, pero también en aquellas que pueden ser más pesadas, ya que el éxito no puede medirse en una sola victoria de prestigio sino en un día a día lleno de trabajo y sacrificio, algo que Flick sabe y les inculca perfectamente.
Se dice que en enero no se ganan títulos, pero sí que pueden perderse, aunque este Barça ya ha conseguido levantar la Supercopa. Toca seguir peleando y trabajando para que en el tramo final de la temporada el equipo mantenga todas las opciones y esta afición pueda vivir una gran temporada.
Enfrente tendrán a un viejo conocido, Álvaro Arbeloa, eliminado de la Copa en su primer partido como técnico, que tendrá la difícil tarea de apagar el incendio que Florentino Pérez ha provocado en el Real Madrid con la destitución de Xabi Alonso, imponerse en un vestuario difícil y evitar una nueva temporada en blanco que lo convierta en el enésimo entrenador de transición de su presidente.
El morbo con Arbeloa, fiel discípulo de Mourinho, está servido, y ya debería saber que es una mala idea provocar a un Barça que sí sabe a lo que juega, cree en su entrenador, y que se ha ganado el derecho a ser favorito, con ganas de pelear para todo lo que se le ponga por delante.