Florentino Pérez, en la asamblea de socios del Real Madrid EFE
Como es sabido, y por ello es importante explicar lo que viene a continuación, la férrea censura que se observa en los medios de Madrid sobre la situación del Real, en especial en lo que a economía se refiere, hace que las informaciones al respecto sean prácticamente nulas, excepción hecha de cuando son positivas, claro.
Viene eso a cuento de que ha tenido que ser un medio de Barcelona, concretamente La Vanguardia, el que haya destapado el problema que le está ahogando hasta el punto que, en la última asamblea, el presidente Florentino Pérez no solo insinuó, sino que explicó cómo debiera ser, según él, la conversión de parte de club en sociedad anónima.
Manel Pérez, responsable de Economía en el citado rotativo, reveló que ese anuncio ha sido provocado por la catástrofe que ha supuesto la prohibición judicial de hacer conciertos en el nuevo Bernabéu, dado que los ingresos que habían de reportarle por dicho concepto se iban a destinar a amortizar los 360 millones que invirtió en la remodelación del recinto madridista el fondo Sixth Street.
Parece ser que nunca se contempló tal posibilidad y, mientras el Metropolitano del eterno rival ciudadano, Atlético de Madrid, acoge los eventos prohibidos en el Bernabéu, tampoco el Real ingresa su parte de beneficios.
Concretamente, según el contrato que liga a ambos, Sixth Street debía percibir durante 20 años el 30% de los beneficios de los conciertos y demás eventos similares, para amortizar el crédito de 360 millones. En total, unos 500 millones en números redondos. El 70% restante los debía ingresar el club.
Pero el montaje fue al garete hace ya un año, a pesar de que las mejores compañías del mundo están interesadas en aislar acústicamente el Bernabéu, para evitar que los 90 decibelios que genera al exterior perturben la existencia a los vecinos demandantes. La reforma del estadio se realizó con materiales que no absorben el ruido y la cosa parece que no tiene solución… si no es con otra remodelación gigantesca para sustituir dichos materiales.
Como el asunto pinta tan mal, apoyándose en una hipotética valoración del club en 10.000 millones, Florentino planteó en la última asamblea la posibilidad de convertir una parte del club en sociedad anónima (o crear una sociedad paralela) y vender el 5% a un inversor, con lo que recaudaría los 500 millones ya reseñados, que necesita indemnizar Sixth Street por su inversión y el lucro cesante fallidos. Esa es la única alternativa que ve Florentino para salir del atolladero, porque hallar a alguien que compre a Sixth Street su inversión es pura utopía.
Con este remake del cuento de la lechera, no es difícil deducir que el momento económico del club blanco está bajo mínimos, ya que, por otra parte, el costo de la remodelación del Bernabéu se disparó hasta 1.347 millones, casi el doble de lo que se presupuestó. Una salida podría ser la venta de activos, pero la Liga de Fútbol Profesional la prohibió, tras las veleidades de Laporta y sus famosas palancas, que sirvieron para tapar deudas de una nefasta gestión ordinaria.
Mientras, el presidente madridista no se priva de nada. Tampoco de pagar fichas multimillonarias a sus jugadores y despilfarrar esta temporada casi 200 millones en fichajes (Mastantuono, Carreras, Trent y Huijsen) contando los 15 millones que pagó al Bayer Leverkusen por liberar al defenestrado de Xabi Alonso y las indemnizaciones que habrá pagado a este y a Ancelotti, ambos por despido, que suponen 18 millones más.