La reacción de Luis de la Fuente durante el partido entre España y Francia EFE
Este miércoles en Arabia se escenificará la prueba del algodón en la portería de España. El guardameta titular, Unai Simón, y el más claro aspirante a relevarlo, Joan García, se enfrentarán en Arabia por un puesto en la final de la Supercopa. Se espera que entre los invitados al estadio King Abdullah se encuentre el seleccionador, Luis de la Fuente. Así tendrá una oportunidad única para darse cuenta in situ del error monumental y la tropelía que está cometiendo desde hace ya años en el tema de la portería.
Está muy bien que De la Fuente tenga sus preferidos, incluso que priorice la camaradería y el buen rollo en el grupo por encima de las virtudes futbolísticas, pero dejar fuera de la ecuación al mejor portero de España y posiblemente ya uno de los tres mejores del mundo raya la astracanada.
Joan García lleva dos años demostrando ser el mejor portero español de la Liga. De hecho, su nivel está siendo tan alto y con una regularidad tan aplastante que las comparaciones nunca han sido con Unai, sino con Thibaut Courtois, para muchos el mejor portero del mundo en estos momentos.
De la Fuente sigue empeñado en convocar a sus amigos en pro de la estabilidad en el grupo, pero ese argumento es tan falaz e infantil que cae por su propio peso. Bajo esta premisa, Diego Armando Maradona nunca hubiera sido seleccionado con Argentina porque su carácter seguramente no era el más conveniente para la estabilidad de la albiceleste, y ya no digamos Johan Cruyff y su carácter díscolo, o George Best, Neymar, Pelé, Neuer, Kahn...
El seleccionador está a tiempo de rectificar y demostrar que se llevará al Mundial a los mejores y no a los amiguitos de turno o los que no hacen sombra al guardameta del Athletic. Si Unai Simón es el mejor, que lo demuestre, y si es titular en el Mundial, que se lo gane ante la promesa más grande que ha dado el fútbol español en la última década. Esto no es una guardería ni una ONG, en La Roja han de estar los mejores y si escuece a alguien la llegada de Joan García, que se rasque.
Hasta el momento en que De la Fuente sufra la revelación, como San Pedro en su camino a Damasco, España seguirá teniendo bajo los palos a un buen portero, pero en ningún caso al mejor. Eso lo tienen claro aquí, en Pernambuco y hasta en Tumbuctú...