Fin a la dictadura azulgrana después de 18 clásicos en los clásicos del fútbol femenino. Como buen partido, tampoco estuvo exento de polémica, con un gol anulado y un ambiente muy bueno, con 35.000 personas. Más allá de todo ello, la derrota de las azulgranas ante el Real Madrid, el pasado domingo por 1 a 3, hace que la Liga F esté más igualada y las merengues ya se acercan con cuatro puntos. Son segundas después del Barcelona.

Después de la rabia inicial que siempre hace perder un clásico, seas de un lado u otro, debe haber un momento posterior de reflexión. Y con la perspectiva de más de 24 horas, la afición azulgrana y el fútbol femenino español deben estar contentos y agradecer esta inyección de popularidad, rivalidad e igualdad que ha provocado una derrota histórica para las catalanas. Si hablamos de clásico en el fútbol masculino es porque el tú a tú existe. Y esto también debe existir en el fútbol femenino si queremos creernos, realmente, el producto final.

La Liga F no puede estar tan desequilibrada, hacen falta buenos partidos y que todas las aficiones sientan la emoción y la intriga de si ganarán o perderán hasta el final. Es evidente que si el fútbol femenino en Europa triunfa más que en este país se debe a que muchos equipos han hecho un paso adelante en la profesionalización, la mejora de sus fichajes y el instinto de ser competitivos. Este aliento también se debe respirar en España.

Por todo ello, Florentino Pérez se debe creer, todavía más, a su equipo. A la vez, el Barcelona de tomar nota de la derrota y analizar qué está pasando. Sin duda son las mejores, pero diferencias finales en el marcador de como mínimo tres goles más que sus rivales o dejarlas con la portería a cero no ayudan a llenar campos. Los míseros registros de 1.500 aficionados en muchos estadios se deben revertir y las audiencias se ganan vibrando, con emoción.

Un ejemplo de todo ello que nos hace coger perspectiva porque es un caso diferente y en una disciplina más consolidada mediáticamente es el fútbol masculino de selecciones. España ganó a los Países Bajos en tanda de penales después de un empate a tres en el último partido de la triste Liga de Naciones. El partido pulverizó récords pese a no ser un duelo trascendental, mediáticamente hablando. Pero la rivalidad entre ambos equipos provocó que la audiencia se disparase, especialmente en el tramo final del partido. Esto es lo que debemos replicar y ver, más a menudo, en el fútbol femenino: sea la Roja o en la Liga profesional.