Grandes como ganar una Champions o incluso ganar una Champions en una final contra el Madrid, como decía el propio Lamine Yamal. Un escenario así sería espectacular para el ganador y, al mismo tiempo, desolador para el vencido. Pero el miedo a perder una final de la máxima competición europea contra el eterno rival no debería privarnos de disfrutarla. El fútbol, el Barça y el Madrid merecen vivir una situación así, y en algún momento tiene que llegar.
No sé si el Barça es el gran favorito para ganar esta Champions, pero sí tengo claro que hay muy pocos equipos que jueguen y compitan como los azulgranas. Este Barça me recuerda mucho a la selección española que ganó la Eurocopa: juventud, madurez y mucho talento, dejando de lado las actuaciones individualistas. Nadie desentona y todos tienen su rol en esta historia.
El hambre de títulos está moviendo a la plantilla azulgrana y solo el metal de los trofeos podrá saciar este deseo de una generación de futbolistas que ya está más que preparada para hacer historia.
Una lesión que duele
Una temporada en la que Casadó ha ido de más a menos y, sobre todo hasta el mes de diciembre, fue una pieza clave en el esquema de Hansi Flick durante su primera temporada en el primer equipo. A pesar de haber perdido protagonismo recientemente en favor de Frenkie de Jong, su aportación ha sido notable destacando por su capacidad defensiva y su orden en el centro del campo. Su ausencia obligará al entrenador a replantearse las opciones en esta posición y, posiblemente, también hará que Éric García gane más protagonismo.
Ahora, sin embargo, es fundamental que Casadó siga un proceso de recuperación adecuado, sin precipitar los plazos, para asegurar un regreso en plenas condiciones. La prudencia en estos casos es esencial para evitar recaídas y garantizar su salud a largo plazo.
En conclusión, la inoportuna lesión de Marc Casadó supone una pérdida significativa para el Barça en un momento crucial de la temporada. Su ausencia requerirá ajustes tácticos y una respuesta colectiva del equipo para mantener el nivel competitivo. Aun así, solo podemos pedir una cosa; que Casadó se recupere bien y vuelva más fuerte que antes. Casadó es un jugador de presente, pero sobre todo de mucho futuro.
Adiós Atleti, adiós
Los de Simeone, sin hacer nada del otro mundo, se pusieron 2-0 en el marcador, pero lejos de bajar los brazos, los de Flick sacaron todo su carácter para darle la vuelta al partido y llevarse más que tres puntos del Metropolitano. ¡Bravo!
Esta derrota supone un golpe muy duro y casi definitivo para un Atlético de Madrid que ya está a cuatro puntos de un Barça que todavía tiene un partido menos y el gol average a favor los. No quiero decirlo muy alto porque este año hemos visto cosas muy extrañas, pero solo quedan 10 jornadas y LaLiga ya parece cosa de dos.
En definitiva, la victoria del Barça supone más que tres puntos en un momento vital de la temporada y justo antes de este nuevo parón de selecciones. Los de Flick hicieron los deberes, confirmaron las buenas sensaciones de este 2025 y siguen alimentando el sueño de un posible triplete.