El FC Barcelona acaba de recuperar un liderato que nunca habría tenido que dejar escapar. Una serie de malos resultados en Montjuïc en el mes de diciembre dieron al traste una cómoda ventaja en la Liga, hasta el punto de dejar al equipo de Flick en la tercera plaza, a siete puntos del Real Madrid. Una posición, a todas luces irreal, tanto por el juego que practicaba el Barcelona como por el caudal de talento que atesoraba en su plantilla. 
Que el mejor equipo de Europa, con permiso del Liverpool, estuviera sufriendo en la Liga para estar arriba era simplemente incomprensible. No era de recibo que un equipo que tenía al 'pichichi' de la competición, Robert Lewandowski, al mayor talento del planeta en estos momentos, Lamine Yamal, al jugador más en forma, Raphinha, al centrocampista más elogiado, Pedri, y al defensa más precoz, Pau Cubarsí, estuviera por detrás del Real Madrid y el Atlético.
Dos meses después de perder el liderato, en una noche aciaga ante los hombres de Simeone, donde los blaugrana cayeron 1-2 pese a haber jugado uno de los mejores partidos de la era Flick, el Barcelona vuelva a ver a sus rivales desde el retrovisor. 
Como no podía ser de otra manera, el más perjudicado por el ímpetu blaugrana que ha empezado el Barça en este 2025, ha sido el Real Madrid. Un equipo que se las prometía muy felices con la llegada del 'ansiado' Kylian Mbappé este verano, y ante la posibilidad de reunir a una galaxia de estrellas, con Vinicius, Rodrygo y Bellingham al frente
Sin embargo, Ancelotti no ha sabido equilibrar tantos 'cracks' juntos, dejando para el recuerdo goleadas tan humillantes como el 0-4 en el Bernabéu contra el Barcelona o el 2-5 en la final de la Supercopa de España contra el mismo equipo. Dos derrotas que han dejado muy tocado el proyecto del técnico italiano, que ha decidido olvidarse del 'señorío', subiéndose al carro de las teorías conspiranoicas arbitrales que se fomenta con vehemencia desde la zona noble del club. Sí, el mismo entrenador que repudiaba hace un año a Xavi Hernández por sus ataques al estamento arbitral, "no me voy a rebajar a su altura", ahora se ha convertido en el estilete más afilado contra el arbitraje español. 
Con esta discutible credibilidad se mueve el club blanco estos últimos meses: señalando, criticando, denunciando y menospreciando a todos los árbitros que se atreven a pitar al Real Madrid. Unos ataques que han multiplicado su virulencia a través del canal televisivo del club y que se ha visto refrendado institucionalmente por un comunicado que sólo ha servido para unir al resto de clubs contra la entidad que dirige Florentino Pérez.
Y es que hasta que el Real Madrid no haga firme autocrítica y deje de mirarse el ombligo, culpabilizando al mundo entero de todos sus males, el Barcelona podrá seguir respirando aliviado, consciente que al final el fútbol te devuelve lo que das.
Los de Flick se han empeñado de centrarse en el fútbol para devolver la ilusión a una afición huérfana y necesitada de éxitos, mientras que los de Ancelotti han apostado por la crispación y la polémica. Al final del camino veremos quién es el que ha escogido mejor...