El Camp Nou (antes de la reforma) tenía 105 puertas y ayer conocimos que el Barça pretende bautizarlas con los nombres de sus leyendas. Jugadores, entrenadores, directivos y otras personas vinculadas al club lucirán en las entradas del estadio barcelonista cuando este recupere su actividad.

Hay figuras que no pueden faltar. Por ejemplo, Hans Gamper, el fundador. Y por supuesto Lionel Messi, que directamente merecería dar nombre al estadio, no solo a una puerta. La 10 debe ser para él. Ocho balones de oro y una vida entregada al club le avalan.

Los otros balones de oro azulgrana también deben aparecer. Don Luis Suárez Miramontes, Johan Cruyff, Hristo Stoichkov, Rivaldo y Ronaldinho. Ya suman siete.

Parece razonable incluir en esta terna a los jugadores que han anotado 100 o más goles con la zamarra barcelonista. César Rodríguez (226), Luís Suárez (el uruguayo, 195), Kubala (193), Samuel Eto’o y Rivaldo (130), Mariano Martín (129), Patrick Kluivert y Carles Rexach (122), Basora (110), Luis Enrique (108), Eulogio Martínez (106), José Zaldúa (106), Evaristo y Neymar (105) o Juan Manuel Asensi (101). Por un gol no ha entrado en la lista don Pedro Rodríguez, que anotó 99.

Es mandatorio incluir a algunos de los capitanes. Hay tantos, 35 exactamente, que meterlos a todos supondría prácticamente dejar sin espacio a los demás mitos. Deberíamos poner entonces un coto: tan solo contaremos a los futbolistas que han portado la señera durante un mínimo de tres años. En ese saco debemos incluir a José Quirante, Eduard Reguera, Paulino Alcántara, Samitier, Zabalo, Josep Raich, Joan Segarra, Ferran Olivella, Joaquim Rifé, Alexanko, José Mari Bakero, Pep Guardiola, Carles Puyol y Andrés Iniesta.

Es evidente que deberían formar parte de esta lista los jugadores con más partidos disputados así que todos los que superen los 400 juegos, deberán tener su propia entrada en can Barça: Andoni Zubizarreta, Guillermo Amor, Jordi Alba, Victor Valdés, Migueli, Gerard Piqué y Sergio Busquets. Vamos por 43.

Más allá de los longevos, que ocupan prácticamente la mitad de la lista, hay futbolistas que encarnan momentos míticos de la historia del club. Koeman, autor del gol de la final de Champions en 1992 es indiscutible, así como el resto de goleadores en finales de Champions: Belleti, Pedro Rodríguez, Villa o Ivan Rakitic, más allá de los ya antes mencionados Neymar, Eto’o o Messi.  Otros momentos míticos de la historia del club es la Liga de Urruti o el hat-trick de Pichi Alonso al Gotëborg. Con todos ellos ya hemos llegado al ecuador.

Después viene el apartado de ilustres futbolistas que rindieron más en otros clubes que en Barcelona pero que por solera y pedigrí deberían tener un reconocimiento. El más destacado es Diego Armando Maradona. Le siguen Thierry Henry, Romario, Laudrup, Ibrahimovic, Schuster, o Deco. Pero podríamos meter a tantos otros. Gary Lineker, Simonsen, Johan Neeskens, Cholo Sotil,  Quini, Marcial, Gallego, Kocsis, Czibor o Ramallets. Nos quedamos en 67.

Es cierto que muchos de los entrenadores del Barça que han hecho historia también la hicieron vistiendo de corto. Claro ejemplo son Cruyff, Guardiola o Luis Enrique. Pero hay técnicos que también merecen su reconocimiento: Rinus Michels, Frank Rijkaard, Helenio Herrera, Terry Venables, Louis Van Gaal, Bobby Robson, Tito Vilanova o Ernesto Valverde. Llegamos a los 75.

Más allá de los hombres, el futbol jugado por mujeres ha irrumpido a golpe de récord en el Camp Nou. Alexia Putellas y Aitana Bonmatí, las últimas balón de oro azulgrana, tienen su placa garantizada. Por rendimiento y por sus logros deberían tenerlas también jugadoras que han hecho historia como Graham Hansen, Patri Guijarro o Sandra Paños. Ya alcanzamos los 80.

Los presidentes merecen tener una puerta a pesar de los “ismos”. El socio debe tener altura de miras y entender que una persona que ha servido al Barça dirigiéndolo debe tener su mínimo reconocimiento. Es por ello que los nueve presidentes elegidos por los socios en sufragio universal deben entrar: Miró-Sans, Llaudet, Narcís de Carreras, Agustí Montal, Josep Lluís Núñez, Joan Gaspart, Joan Laporta, Sandro Rosell y Josep Maria Bartomeu.

A esta larga lista faltaría sumar a la primera socia de la entidad, Edelmira Calvetó. O Ana Maria Martínez Sagi, la primera mujer directiva. También caben formadores del fútbol base como Jaume Oliver u Oriol Tort. Directores deportivos como Txiki Beguiristain. Maestros de la metodología como Joan Vilà o Paco Seirul·lo, que estuvieron décadas cuidando las esencias del club. Como olvidarse de Manel Vich, la inconfundible voz del Camp Nou. Ese “Bona nit i Benvinguts a l’Estadi!”, retumba todavía en la memoria colectiva.

El autor del himno, Josep Maria Espinàs o el arquitecto del Camp Nou, Francesc Mitjans, también han dejado su huella en una historia centenaria.

Y por último, por qué no pensar en periodistas, esas figuras que han ayudado a contar las andanzas de un club maravilloso. Vázquez Montalbán, Joaquim Maria Puyal o Ramon Besa. Nadie explicó (ni explica) el Barça como ellos y nadie se lo explica sin ellos. Llegamos a las 102 puertas, así que las que quedan las dejaremos para los jóvenes que irrumpen con fuerza. ¿Acaso alguien duda que Lamine Yamal, Gavi, Pedri, Araujo y compañía merecerán un reconocimiento en poco tiempo?

 

Seguramente usted, que ha llegado hasta el final de esta columna, está renegando porque he dejado sin puerta a alguna figura mítica de la historia del Barça. Se me ocurren, a bote pronto, Juan Carlos Unzué, Zamora, Lobo Carrasco, Krankl, Barjuan, Chapi Ferrer, Mascherano, Cocu, Abidal, Riquelme, Artola o Rafa Márquez. Fíjese, así de grande es el Barcelona.