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Tres hombres con palos en la puerta de una casa / REDES

Víctor, el hombre que echó a los okupas de su casa, reacciona tras saber que puede ir a la cárcel

Los delincuentes plantean denunciar al propietario por un delito de coacciones después de que los sacara a bastonazos

3 min

Víctor colgó en sus redes sociales el asalto a su propia casa, tomada por los okupas durante las vacaciones, a los que sacaron con palos y varas . Eso lo hizo viral y famoso. La jugada por eso, puede salirle mal.

Ahora son los delincuentes quienes plantean demandarlo por un delito de coacciones. Las imágenes que él mismo grabó pueden ser una prueba. Si la denuncia tiene recorrido se puede enfrentar a tres años de cárcel.

¿Víctima culpable?

El hombre no puede creer lo sucedido. “No he recibido una denuncia ni tampoco he interpuesto ninguna”, alega en la televisión. Visiblemente molesto detalla que lo sucedido "es el reflejo de que la población está hasta las narices".

Lamenta que "en todas partes se habla de mis consecuencias, pero no veo que se hable de las consecuencias de los okupas”. Él recuerda que lo único que hizo fue comprarle la casa al banco, hacer una reforma y comprar varios electrodomésticos. Después llegaron los "okupas de verano" y todo se fue al traste.

Doblemente okupado

"Había tres adultos y tres niños que son vecinos de Murcia, de otros barrios, y se demostró que no tenían necesidad de una vivienda social. Entraron el sábado y dotaron a la casa de más servicios”, reconoce. Para él esto es señal de que “no tienen una necesidad económica real”.

Habla por experiencia ya que no es la primera vez que Victor se enfrenta a esta situación ya que otra de sus casas también fue okupada. En el otro caso tardó cinco años en recuperar la vivienda. Durante la larga espera pagó sus impuestos, y luego tuvo que hacer frente a daños por valor de 50.000 euros.

'Afortunado'

Escarmentado, esta vez decidió actuar por su cuenta. “Nosotros, en el momento de hacer la desocupación, analizamos la casa y les hacemos la mudanza completa de sus pertenencias”, se justifica.

El propietario admite que ha "tenido suerte porque son un perfil de okupa muy proactivo. Primero no tenían intención de moverse, pero cuando vieron que no íbamos a conversar se fueron”. “No opusieron resistencia”, remata. Claro que ahora puede ir a la cárcel.