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El catalán Artur Segarra llega al Tribunal Supremo de Tailandia / EFE

El rey de Tailandia salva de la pena de muerte al catalán Artur Segarra

El monarca conmuta la condena por cadena perpetua, lo que abre la puerta a solicitar la extradición a España

3 min

El catalán Artur Segarra se libra de la pena de muerte que pesaba contra él en Tailandia por el asesinato de su compatriota David Bernat en Bangkok en 2016.

El rey del país, Maha Vajiralongkorn, ha conmutado su sentencia y ha dictado que se le aplique cadena perpetua, lo que allana una futura extradición.

 

 

El Rey de Tailandia conmuta la pena capital al español Artur Segarra / EFE

Perdón real

Este giro del caso se da en motivo del 68 cumpleaños del monarca, cuando decreta a varios reos el perdón real. El español ha sido uno de los afortunados.

El indulto sobre la pena capital y la imposición de la cadena perpetua abre la puerta a que el preso, en prisión desde febrero de 2016, pueda solicitar su traslado a una prisión española una vez cumpla al menos ocho años de encarcelamiento.

Compensación a la familia

El 20 de noviembre de 2019 el Tribunal Supremo de Tailandia dejó en firme la sentencia y mantuvo la pena capital contra el español por el secuestro, robo y asesinato premeditado de su compatriota, entre otros delitos.

El nuevo dictamen establece que el condenado también debe devolver a la familia de la víctima unos 20.000 euros que logró sustraer de las tarjetas de crédito del fallecido.

Planificación del crimen

Segarra negó en un primer momento ser el autor del crimen, pero el 23 de diciembre 2019 confesó en una carta que él mató a Bernat al reaccionar de manera violenta durante una abrupta pelea. No contaba qué hizo después, pero en la misiva aprovechaba para pedir clemencia al rey de Tailandia y evitar su ejecución.

Las investigaciones y jueces sostienen que el catalán planeó el secuestró de su víctima con el objetivo de apropiarse del dinero que tenía en una cuenta bancaria en Singapur. Tras eso, entre el 26 o 27 de enero de 2016, ejecutó su plan, mató a su compatriota, descuartizó el cadáver y lo arrojó al río que cruza Bangkok. El acusado también compró un congelador para guardar el cuerpo y alquiló una casa a las afueras de la capital tailandesa para esconder parte del cuerpo.