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Vivienda, en Elche, donde el joven cometió el triple crimen /EP

El parricida de Elche dijo a sus compañeros que no iba a clase porque tenía Covid

El joven, de tan solo 15 años, acabó con la vida de su padre, su madre y su hermana, después de que sus progenitores le dejaran sin conexión a internet

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A última hora de la tarde del viernes se destapaba el terrible crimen cometido en Elche por un menor. Santi, un adolescente de 15 años, había acabado con la vida de sus padres y su hermano con una escopeta después que sus progenitores le castigasen sin conexión a Internet por sus malas calificaciones escolares y su reticencia a colaborar con las tareas del hogar.

Los tres cadáveres fueron hallados por una miembro de la familia que se desplazó hasta la vivienda tras recibir el aviso de una vecina. Al parecer, el joven estuvo conviviendo tres días con los cuerpos escondidos en el cobertizo, mientras que a sus compañeros del colegio les decía que no iba a clase porque había dado positivo por coronavirus.

Mentiras a sus compañeros 

Así mismo lo ha confesado uno de los amigos del parricida a la prensa, todavía conmovido por la tragedia: "No nos esperábamos algo así de Santi", ha declarado el joven. De hecho, el también quinceañero ha relatado a los periodistas que Santi llevaba unos días sin ir al instituto: “Nos respondía que estaba en casa confinado porque se había contagiado de covid”.

Si bien, según fuentes policiales, Santi no había hecho más que estar jugando con videojuegos desde que mató a sus familiares y escondió sus restos para que fuera más difícil de encontrarlos. Sobre cómo ocurrieron los hechos, el atestado recoge que primero habría matado a su progenitora y después a su hermana.

Sin muestras de arrepentimiento

Más tarde, habría hecho lo mismo con Jaime, el padre, disparándole en el pecho cuando el hombre llegó a casa. Ya herido de muerte, el hombre le preguntó al hijo por qué lo había hecho. Al parecer, la única respuesta que obtuvo del menor fue otro disparo. Todo “porque no se callaba”, habría confesado. 

Horas después de ser detenido, el joven confesó ser el culpable del triple crimen ante los agentes del cuerpo nacional de policía y bajo la atenta supervisión de  un equipo de psicólogos. Los especialistas destacan que, Santi mostró en todo momento “una frialdad fuera de la normal, sin expresar remordimientos” en ningún momento.