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Una foto de Sydney Loofe en sus redes sociales tinder

Acude a su cita de Tinder y acaba estrangulada y descuartizada

Sydney Loofe, una joven de 24 años, desapareció el pasado 16 de noviembre tras concertar una cita a través de la aplicación Tinder

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Sydney Loofe, una joven de 24 años, desapareció el pasado 16 de noviembre tras concertar una cita a través de la aplicación Tinder. Su madre llamó a la policía cuando Sydney no apareció ni por casa ni en el trabajo al día siguiente de su cita con una mujer.

​La última información que tenían acerca de la joven era una foto que ella misma había subido a su cuenta de Snapchat, en la que escribía que estaba "lista para mi cita". Después de eso, no se supo nada más de la joven de 24 años durante meses, que permaneció en paradero desconocido hasta el 4 de diciembre. Fue entonces cuando encontraron los restos de su cuerpo en un campo. La joven había sido estrangulada y posteriormente descuartizada, y guardaron sus restos en varias bolsas de basura.

Sorprendidos con las herramientas

La policía encontró su móvil a más de 60 kilómetros de su apartamento. Esta pista les permitió averiguar que la chica había quedado con Bailey Boswell, una joven de 23 años con la que se había intercambiado unos 140 mensajes en Tinder. Ahora ella y su pareja, un hombre de 51 años llamado Aubrey Trail, están siendo juzgados por asesinato.

Los dos sospechosos fueron sorprendidos con las herramientas que, supuestamente, había usado para desmembrar a la joven y que adquirieron en una gran superficie el mismo día de la cita, el 15 de noviembre. 

Fantasía sexual

Los presuntos asesinos, según el diario británico The Sun, aseguraron el pasado martes ante un Tribunal que la muerte de la chica fue accidental. Según la versión de Trail, Loofe se había prestado a un trío con él y su novia para cumplir con una "fantasía sexual".

Afirmó que su novia estaba drogada en otra habitación cuando la víctima "se asfixió accidentalmente durante el acto sexual con un cordón que tenía alrededor del cuello", insistiendo en que "se suponía que esto no acabaría así, no quería que ella muriese".

Sin embargo, ahora han reconocido ante el juez que están involucrados en la muerte de Loofe, cuando anteriormente rechazaban tener cualquier tipo de vinculación a través de un vídeo. Su declaración llega después de que se conocieran las imágenes que las cámaras de las superficie comercial donde adquirieron las herramientas para asesinar supuestamente a su víctima grabaran todos sus movimientos.