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El buque Ángeles Alvariño EP (1)

Califican de ‘hito mundial’ el hallazgo del cuerpo de Olivia por el Ángeles Alvariño

El pasado 30 de junio se decretó el fin de las operaciones del navío en aguas de Tenerife

3 min

El director del Instituto Español de Oceanografía (IEO), Javier Ruiz, se ha deshecho en elogios ante las labores de búsqueda realizadas por la tripulación del buque con sónar Ángeles Alvariño y el robot submarino Liropus 2000 en su misión de encontrar los cuerpos de Tomás Gimeno, Anna y Olivia. El padre y las dos niñas de Tenerife, desaparecidas y asesinadas en manos de éste, en la isla canaria el pasado 27 de abril.

Para Ruiz, el hallazgo del cadáver de Olivia se trata de ‘hito mundial’ dadas las dificultades técnicas en las que se llevó a cabo la búsqueda.

“Hito mundial”

El cuerpo sin vida de la pequeña de seis años fue encontrado en un pequeño macuto a más de 1000 metros de profundidad en un fondo marino volcánico e irregular, lleno de cavidades. “Este hito mundial es el resultado de la colaboración y coordinación estrecha y precisa entre los Ministerios de Interior y de Ciencia e Innovación”, destaca el director del IEO en un comunicado en el que resalta también el encuentro de una funda nórdica y una botella de oxígeno.

Cabe recordar que la magistrada titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número dos de Santa Cruz de Tenerife decretó el pasado miércoles, 30 de junio, el fin de las operaciones del navío en aguas de Tenerife. La decisión fue tomada después que la juez recibiera un último informe técnico que tildaba de "completamente inabordable" la orografía del fondo marino en el que hipotéticamente se podrían encontrar los cuerpos de Tomás y de Anna.

‘El liropus 2000’

La embarcación llegó a Tenerife el pasado 30 de mayo para sumarse al dispositivo de búsqueda desplegado por los investigadores de la Guardia Civil. El Ángeles Alvariño cuenta con sistema de ecosonda multihaz de barrido lateral con capacidad de detectar cualquier objeto en un radio de 300 metros entre babor y estribor.

A bordo del buque viajó también el robot subacuático empleado para cartografiar el suelo marino tinerfeño. El androide, bautizado como Liropus 2000, fue diseñado para maniobrar a diferentes profundidades de hasta 2000 metros. Pocos días después de encontrar los restos mortales de la primogénita de Gimeno, las operaciones tuvieron que detenerse, puesto que el robot sufrió una avería tras varias jornadas de uso intenso. En los últimos días, el autómata terminó funcionando al 50%.