Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
La vidente Pepita Vilallonga, en una de sus intervenciones televisivas

La vidente Pepita Vilallonga, acusada de estafar a una mujer mayor

La tarotista, que niega los hechos, habría obtenido más de 30.000 euros a base de rituales; ahora afronta un juicio con una petición de ocho años de cárcel

3 min

La vidente Pepita Vilallonga, célebre por sus programas de tarot en televisión, se ha sentado en el banquillo de la Audiencia de Barcelona, acusada de haber estafado a una mujer mayor aprovechando su situación de vulnerabilidad.

La víctima padecía depresión y la tarotista la habría engañado hasta hacerle creer que tenía un mal de ojo y se estaba muriendo. A base de sus consultas y rituales, Vilallonga habría logrado embolsarse más de 30.000 euros.

Hasta ocho años de cárcel

La vidente, sin embargo, asegura que nunca había visto a la víctima y que estas acusaciones han arruinado su prestigio.

Vilallonga afronta ahora un juicio con una petición de ocho años de cárcel, junto a su hijo y un trabajador del gabinete de esoterismo que lleva su nombre.

Versión de la víctima

La víctima ha explicado que en el momento de los hechos --a finales de 2016-- vivía un mal momento económico y sentimental, y por ello cayó en la busca desesperada de respuestas a través del esoterismo. Según su versión, los acusados la asustaron y la hundieron diciéndole que llevaba "un muerto a la espalda" y que apenas le quedaban unos días de vida, razón por la cual le recomendaron realizar los rituales en cuestión.

La abogada de la acusación, Judith Conill, afirma que, a partir de ese momento, los acusados utilizaron una serie de "personajes" para hacerle creer en su cura. "Este es el que te va a salvar, el que se va a ir a Israel a bendecirte para que no te mueras", etcétera.

Vilallonga, su hijo y un empleado de su tienda de Barcelona también fueron acusados en 2016 de engañar a otra clienta.

Sin justificantes de pago

La víctima actual no ha podido presentar el justificante de sus pagos --sólo tiene un recibo por un importe muy inferior a lo que supuestamente pagó-- porque, según dice, los realizó en efectivo. Por ello no reclama que le devuelvan el dinero, sino evitar que nadie pase por lo que ella ha sufrido.

El caso ha llegado a juicio a pesar de que la fiscalía no acusa al considerar que no hay delito.