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El presentador Jorge Javier Vázquez MEDIASET

Jorge Javier Vázquez se despacha a gusto contra Almeida y Pablo Casado: "Qué barato su discurso"

El presentador, sobre al líder del PP: "Lo mejor que podría pasarle es que la historia lo sepultara bajo la losa del olvido”

3 min

Lejos quedaron los días aquellos en que Jorge Javier Vázquez aseguró que nunca más hablaría de política. Ahora lo hace cada semana en su blog, en Sálvame o donde sea. Esta vez, las víctimas han sido dos el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, y el presidente del PP, Pablo Casado.

Del primero asegura que nunca se ha fiado de él, en especial desde que le empezaron a llamar “campechano”. “Ese adjetivo también se lo adjudicaron a Juan Carlos I y menuda ha liado el mozo. También decían que la infanta Elena era muy campechana, pero son múltiples los testimonios que atestiguan que es un pelín borde”, compara.

Sin piedad

El presentador lamenta que el alcalde haya tardado tanto tiempo en anunciar que se iba a hacer cargo de la ciudad. “A buenas horas. Ahora que todo va mal desaparezco unos días y vuelvo a lo mío. Ya. Pero es que lo suyo dejó de serlo hace tiempo”, espeta.

Tampoco se creyó mucho esa “estampa de hombre torpón” que tiene y advierte: “Desconfiad de esas falsas humildades. Esconden egos más grande que el mío, que ya es decir. No lo digo yo, lo dicen los analistas: Martínez Almeida no tiene proyecto de ciudad”.

Críticas a Almeida

Madrid le viene demasiado grande. La ciudad está más dejada que nunca y hasta el momento no parece que Martínez Almeida tenga el nervio suficiente para darle la vida que necesita”, remata el catalán, quien dice amar la capital.

Para rematarla, JJ asegura que “Martínez Almeida se destapó durante esos días como un ser humano con una altura intelectual bastante discutible”. Pero tiene mucho más que decir.

Estocada a Casado

El de Badalona pasa entonces al presidente del PP quien, en su opinión, “tampoco pasará a la historia de este país”. “Lo mejor que podría pasarle es que la historia lo sepultara bajo la losa del olvido”, afirma. “Qué bisoñez. Qué estrechez de miras. Qué bronco. Qué ruido ha generado el tío. Qué barato su discurso. Qué de lugares comunes sus intervenciones”, lamenta.

Casado, cierre la puerta al salir. Pero con llave. Y luego la tira al Manzanares y le pide el deseo de que no tengamos que volver a escucharlo en lo que nos quede de vida”, le señala en un mensaje directo. Y para rematar lanza un último pensamiento acerca de lo que no necesita España, “líderes que se dedican a fomentar el tenebrismo para conseguir sus objetivos”.