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El presentador Jorge Javier Vázquez / MEDIASET

Jorge Javier Vázquez, durísimo: "Hay madres que no merecen que sus hijos las miren a la cara"

El presentador catalán aprovecha las trifulcas entre Kiko Rivera e Isabel Pantoja para dejar ir un controvertido mensaje

3 min

Jorge Javier Vázquez se enciende con los comentarios que critican a uno de sus invitados que le dan más audiencia, Kiko Rivera.

El presentador catalán invitó dos veces en siete días al DJ para ayudar a la cadena a remontar los datos de audiencia de la cadena. Y tuvo éxito. Al margen quedan las duras palabras que el hijo de Isabel Pantoja dedicó a su madre.

Críticas para todos

Acusaciones de maltrato de la artista a sus fans, anuncios de demandas, y revelaciones que duelen a su hermana Isa y a su prima Anabel. Esas fueron sólo algunas declaraciones de Paquirrín que le han supuesto duras críticas.

El conductor de Sálvame critica las palabras contra Kiko. Se sorprende incluso de que “hay gente que se echa las manos a la cabeza porque no entiende que un hijo pueda poner pingando a una madre”.

Contra las madres...

Los reproches a los críticos van a más y extrapola la anécdota a categoría. “Debe ser una cualidad española muy arraigada: la de soportar que tus padres te hagan la vida imposible, pero en silencio, porque para eso son tus padres. ¡Menuda estupidez!”, reprocha.

Lamenta que “esta manía de tener que querer por obligación a la familia de sangre” que considera que solo sirve para llenar las consultas de los psicólogos. Él lo tiene claro, “hay madres que no merecen que sus hijos las miren a la cara. Por malas y por egoístas”.

... e hijos

Tampoco ha querido a dejar al margen a los hijos, porque cree que hay algunos que “merecerían que sus padres los pusieran de patitas en la calle con un billete de ida hacia la nada”. Aclara que en ningún caso habla de la Pantoja y Kiko, ellos han sido solo la percha para su tremendo desahogo.

El de Badalona afirma que “hay gente [madres, padres e hijos] que le pone muy poco entusiasmo a la tarea” a las que no entiende “por qué hay que quererla o respetarla”. ¿Su alternativa? “Mejor hacerla desaparecer de nuestras vidas y, si toca mucho las narices, pregonar sus maldades para poder evitarlas si te las encuentras en el camino”, concluye, al más puro estilo Rivera.