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El actor Javi Martin / SMEDIA

Javi Martín: "El teatro me ha ayudado mucho para llevar el trastorno bipolar"

El actor se pone en la piel de Dios para conversar con el mismísimo Diablo en su nueva obra de teatro

16 min

Javier Martín (Madrid, 1972) fue uno de los rostros más populares de los años 90 en la televisión. Caiga quién caiga le dio la fama, el éxito y la posibilidad de dedicarse a lo que siempre le ha gustado, actuar.

Tras participar en varias películas y series, el teatro es ahora su lugar. No para. Ha estado todo el verano en activo con Burundanga, en septiembre retoma Tócala otra vez, Sam y del 27 de agosto al 12 de septiembre se mete en el papel de Dios en Jubileo.

Entre dioses y demonios

La obra --escrita por el mismísimo presidente del Tribunal Constitucional, Pedro González-Trevijano-- es el diálogo que mantiene el Todopoderoso (Adonay) con el Diablo (Belial). El encuentro se produce en pleno camino de Santiago y finaliza en el pórtico de la Gloria. Durante ese trayecto ambos dejarán salir sus desavenencias, se gastarán bromas, se cruzarán zascas y reflexionarán sobre el ser humor.

El montaje promete comedia y reflexión a partes iguales y el actor se prepara para afrontar el papel más difícil de su vida, asegura. Crónica Directo habla con él al respecto y repasa algunos de sus demonios, su relación con el teatro, las drogas y el papel de su trastorno bipolar en todo esto.

Cartel de 'Jubileo (Adonay y Belial)' / SMEDIA
Cartel de 'Jubileo (Adonay y Belial)' SMEDIA

--Pregunta: Si uno no ha leído la obra de Pedro González-Trevijano y ve la sinopsis de Jubileo se queda con ganas de saber más. ¿En qué consiste este encuentro teatral entre Dios y el diablo? 

--Respuesta: Es una conversación entre Dios y el demonio, que están haciendo el camino de Santiago y tienen que llegar hasta el pórtico de la Gloria. No quiero desvelar mucho nada, pero digamos que el demonio quiere llegar a acuerdos con Dios. El director ha querido hacer un personaje humano por eso de que "Dios creó al hombre a su imagen y semejanza". Es un Dios que tiene sus dudas, sus miedos, sus inseguridades, sus incongruencias... Son dos personajes que llevan toda la eternidad juntos, se conocen perfectamente, se burlan el uno del otro, se lanzan pullitas, se aburren... De ahí esos juegos. Como la vida. Hay momentos muy absurdos y el drama puede caer en la comedia y esta ser dramática.

--¿Impresiona hacer de Dios?

--No sé si impresiona, pero sí que me está costando muchísimo. Yo cuando hago un personaje lo invoco, aunque no tenga muy claro cómo lo voy a hacer, poco a poco su energía llega hacia mí y tal. Por ahora, la energía de Dios está por aparecer (sonríe), porque a ver quién define qué o quién es Dios, cómo es, qué esencia es, más allá de cómo se mueve o qué aspecto puede tener, otros no tienen concepto de él porque creen que no existe. Me cuesta, es un reto absoluto y creo que es el personaje más complejo que voy a interpretar en mi vida. Además, creo que será un espectáculo muy especial, más allá de lo que es el momento teatral, pero la escenografía, el espacio sonoro lo será. Queremos que llegue al público y lo despierte, no sé qué, pero que sienta que ha viajado por un espacio tiempo distinto al que conocen y se encuentren con algo que les sorprenda y lo haga de manera distinta a cada uno.

Javi Martín y Abraham Arenas / SMEDIA
Javi Martín y Abraham Arenas / SMEDIA

--En la novela se cuestiona al hombre, a Dios, al diablo, ¿la obra mantiene eso?

--Hay un cuestionamiento del hombre, sí. Además, sí que Dios tiene un cierto resentimiento con el hombre porque crucificaron a su hijo en el texto. Intenta dar amor y muchas veces ve odio, frustración y miedo en el hombre. La lucha del hombre es la de ese dios y ese demonio interno que tiene en su interior. Hablamos a veces de luchar contra nuestros propios demonios, pero debemos verlos, abrazarlos, amarlos y así se van. Muchas veces los escondemos y es al contrario, hemos de sacarlos a la luz que sería Dios y quererlos para que se disipen.

--Habla de enfrentarse a sus demonios, usted contó en su día que también se enfrentó a los suyos, ¿le ha removido cosas esta obra?

--¡Bueno! Yo he tenido muchísimos demonios y muchísimos dioses. Estoy diagnosticado con trastorno bipolar y es algo muy curioso porque es Dios y el demonio. Con la manía uno siente cosas muy especiales, sientes la energía de todo, hablas con los animales... te sientes Dios. Luego están los demonios como es la depresión, que fue tan bestia que casi me quito la vida. Yo he vivido esas dos partes en mi alma muy intensamente. Ahora los he reconciliado. También he visto que nos queremos dirigir a la parte de Dios, a lo bonito, a lo guay, pero no nos damos cuenta de que los demonios también son necesarios. Una de las cosas que más agradezco es haber pasado por esta depresión y casi quitarme la vida, porque me ha dado tal aprendizaje de la vida, ahora la vivo desde el orgullo y tengo otra visión. Queremos evitarlo pero aprendes muchas cosas del cielo y del infierno.

El actor Javi Martin / INSTAGRAM
El actor Javi Martin INSTAGRAM

--¿Retomar el teatro ha costado desde que lo diagnosticaron?

--Yo he parado muy poco, de hecho. He subido a un escenario estando en fases maníacas. En alguna ocasión ha sido complicado y han pasado cosas, aunque a veces estoy más conectado y pasan cosas mágicas. También he estado allí con depresión y el teatro me ha ayudado mucho para llevar el trastorno, fue una tabla de salvación. Para mí hacer teatro es una sensación que no se puede explicar, es una maravilla, es mágico. La comedia me encanta y los papeles dramáticos los disfruto desde otro lugar también.

--El teatro le ha ayudado, ¿pero dice también que el trastorno bipolar ha jugado incluso a favor en esta profesión?

--¡Sí! Yo he hecho funciones interpretando a Oscar Wilde y yo sentía la energía del mismo Oscar Wilde, que venía, hablaba conmigo mentalmente, le enseñaba los entresijos del teatro (sonríe). Así he tenido funciones que el personaje me poseía como Patrick Swayze a Whoopi Goldberg en Ghost, entraba en una especie de trance durante la función y que el personaje se apoderaba de mi. En este caso mi trastorno en mi profesión tiene muchas partes positivas. Y cuando he estado absolutamente deprimido, el único momento en el que desconectaba de esos pensamientos horrorosos que tenía era cuando subía al escenario. En ese momento hacía Tócala otra vez, Sam, allí el personaje aparecía y se iba Javi y me liberaba de esa tormenta mental. El teatro es absolutamente sanador, y en general las artes. El teatro me ha salvado en muchos momentos.

Abraham Arenas y Javi Martín / SMEDIA
Abraham Arenas y Javi Martín / SMEDIA

--Creo que es importante este mensaje, no sólo para ver el poder o la potencia de las artes, sino también que con estas palabras, muestra que una persona con este tipo de trastorno puede hacer vida normal. ¿Cree que aún existe mucho estigma?

--Nos creemos que cuando alguien tiene un diagnóstico es eso. Es decir, yo estoy diagnosticado con trastorno bipolar, pero yo no estoy bipolar constantemente. Depresiones hace cuatro o cinco años que no tengo y en fase maníaca la tengo muy poquitas veces al año. Hay alguna semana que siento esas cosas maravillosas y fantásticas pero tengo un entorno que cuando lo ven, me llevan al psiquiatra, él me dobla la medicación y me baja de allí. El resto del tiempo estoy estable, signifique lo que signifique. De hecho, mis amigos me dicen que soy el que mejor estoy de ellos, entre otras cosas porque me he dado un montón de sesiones de psicología durante 10 años y me conozco muy bien. He afrontado todos mis miedos y mis dudas, los sigo teniendo pero ya son muy pocos. Yo tengo una vida muy normal, salgo de juerga, no abuso del alcohol en exceso, ni de las drogas... Lo bueno y lo malo se tocan, como se ve en la obra. Lo que fue malo resulta un buen aprendizaje y lo que era maravilloso te puede hundir la vida en otro aspecto.

--Usted que ha vivido la potencia del arte y la cultura, como dice, ¿cree que tras la pandemia se valora más, como se esperaba que sucediera?

--Yo confío en la gente. En Madrid y en toda España se hace muchísimo teatro y muy bueno. Hay mucha cultura, festivales de música, el acceso a la cultura no es realmente caro. Las mismas redes, que tiene cosas chungas porque te muestran cosas que no son reales, también te muestra a chavales que pintan, bailan y cantan que alucinas. Todo eso es cultura y está muy en la calle. Los gobiernos lo apoyan de aquella manera, pero la cultura también debe estar fuera de lo oficial, cuando va por sus cauces más canallas mejora muchísimo.

--Siempre se pone de ejemplo de la Movida, por ejemplo.

--En épocas grises la cultura florece porque hay una necesidad de expresarse de otra manera. Ahora diría que hay un boom y los jóvenes ahora consumen más cultura de la que creen y de lo que se imaginan los mayores.

El actor Javi Martin en escena / INSTAGRAM
El actor Javi Martin en escena / INSTAGRAM

--Y usted la ofrece sin parar. Está con 'Burundanga', el 27 llega 'Jubielo', en septiembre dice que regresa con 'Tócala otra vez, Sam'. ¿No me dirá que aún tiene algo más?

--Pues ahora viene lo gordo, el 28 de septiembre saco un libro que se llama Bipolar y a mucha honra, donde cuento mis experiencias y cómo se vive desde ese mundo mágico que es la manía, que tu lo vives como algo maravilloso y tu entorno desde la preocupación, el miedo y la angustia; y como se vive desde la depresión, que quien está metido en todo esto último eres tú mismo. Hago un recorrido por eso y también de mi paso por Caiga quién caiga, hablo de mi relación con las drogas, de cosas personales... Ya que me he puesto, como creo que sólo voy a escribir un libro en mi vida que es este, lo cuento todo.

--¿Nos puede hacer algún avance? Por ejemplo, de 'CQC' o si las drogas fueron un episodio muy oscuro o no.

--Yo tengo unos recuerdos maravillosos de CQC. Yo tenía 23 años cuando empecé y se me juntó que disfrutaba muchísimo, trabajaba y aprendía muchísimo, ganaba muchísimo dinero, salía por la noche y me invitaban a todo, entraba gratis a todas las discotecas con mis amigos... viví la fama, que tiene sus cosas buenas y otras que no lo son tanto pero que llevé bastante bien. Allí también llegaron las drogas, la noche y la juventud: un cóctel explosivo. En este sentido, en el libro, dejando claro que las drogas pueden dar complicaciones en tu vida, yo lo viví desde la alegría, el disfrute, el pasarlo bien. También hay drogas y drogas, yo no era de la cocaína era de las pastillas y porros y cada droga tiene sus consecuencias. Sí tengo amigos que lo han pasado mal con la cocaína, pero yo en cambio disfruté aunque tiene también sus consecuencias y es que igual mi trastorno viene por ahí, no se sabe. Son cosas que viví y no reniego de ello, porque aprendí muchísimo y conocí a gente y disfruté a lo grande. Quien diga que con las drogas no se disfruta dice cosas que no son reales, eso sí, tienen sus consecuencias a medio y largo plazo.

--Vamos, que no todo es bueno y malo como en la obra, ¿no?

--La vida es un cúmulo de experiencias y, como te decía, a veces hay que pasar por las zonas oscuras de la vida para tener un aprendizaje. Quien vaya de puntillas por no meterse en oscuros callejones se pierde parte de la vida. No digo que sea bueno, pero sí que hay un aprendizaje en todos los momentos. Sobre todo, si te sabes reponer. Quién ha vivido la noche oscura del alma y se supera es otra persona, sale con muchísima más fuerza y vive la vida desde otro sitio, con una intensidad distinta. Ya te digo, doy gracias por haber vivido esos momentos de depresión horrorosos, que no se los deseo a nadie, pero yo aprendí mucho.