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Alba Reche, cantautora, compositora y artista plástica / PABLO MIRANZO (CG)

Alba Reche: "Hay gente que no ha querido trabajar conmigo por venir de 'Operación Triunfo'"

La cantautora y exconcursante del programa de RTVE presenta su segundo trabajo, ‘La pequeña semilla’

22 min

Alba Reche fue una de las concursantes más queridas de Operación Triunfo 2018. La joven de 22 años conquistó a la audiencia con su naturalidad y autenticidad y consiguió quedar finalista del programa ocupando el segundo lugar.

Al salir del concurso, la cantante lanzó su primer disco, Quimera, que la posicionó por primera vez en la industria musical. Este álbum le trajo su primer gran éxito, ya que obtuvo una nominación a un Grammy Latino. Y la relacionó con artistas consagrados del panorama actual.

'La pequeña semilla'

La cantautora ahora da un paso más en su carrera y germina en La pequeña semilla, un disco corto, pero muy intenso, que combina el pop, el folk y los ritmos electrónicos suaves. En el trabajo, además, hay colaboraciones con artistas consagrados de la talla de Fuel Fandango, Çantamarta, Cami.

A través de las ocho canciones que conforman el disco, Alba Reche recorre temáticas como el amor, la liberación, su pasión por la música y sus raíces valencianas. Un álbum experimental con el que la artista se centra en nuevos estilos sin olvidar su esencia. 

--Pregunta: ¿Por qué este título, La pequeña semilla

--Respuesta: Tenía varios títulos en mente. Estaba en el momento en el que ya se había acabado la composición, ya teníamos todas las canciones y yo no paraba de preguntarme qué palabra podría ser significativa con todas las canciones que tiene el disco. A través de una conversación con un amigo, vimos que era una pequeña semilla de lo que quiero llegar a hacer. 

--Es un disco bastante experimental, con sonidos que no le habíamos escuchado nunca. ¿Le daba miedo arriesgar? 

--No, porque los tengo normalizados en mi día a día, cuando escucho las canciones. Entonces tampoco guardo prejuicios ante la música en general, ni ante la música que quiero hacer yo. Sí que en eso me doy un poco de libertad. 

--Sin embargo, le debe mucho a sus seguidores. ¿No le da temor que no les guste el cambio? 

--No he sentido miedo a la hora de proponer las canciones y estos géneros porque han sido como han salido de forma natural y las referencias que tengo. Tampoco veo claro que yo por el hecho de que esté cómoda en un género, tenga que pertenecer a él para siempre. Me gusta experimentar con ellos y ver qué puede ofrecerme la música. Hay muchísimos cambios, recursos y mecanismos para hacer música, ¿por qué no utilizarlos?  

--El single que sale junto con el disco es La culpa. ¿De qué habla este tema? 

--La culpa se puede ver desde dos formas. La forma en la que está cantada es la obligación que percibimos de sentir la culpa cuando en una relación nos queremos hacer cargo de una persona. En esos casos, al final uno se culpabiliza de que esa persona no esté bien. Luego nace desde otro sentimiento que es desde el que no está cantada, que es que no está bien sentir esta culpa. A mí lo que me hizo hacer esta canción fue renegar de ella, por mucho que la cante desde ese punto en el que aún estaba sumergida. Vi que no estaba bien esa obligación impuesta socialmente de que tengamos que sentir culpa por no poder hacernos cargo de todo en todas las relaciones. Es como que se espera que seamos madres de nuestras parejas, pero no tenemos pareja para eso, para eso tendríamos hijos. 

--El tema Los cuerpos habla de la liberación, de dejar las ataduras y los prejuicios. ¿Ha sentido prejuicios por venir de Operación Triunfo

--Creo que esos prejuicios pertenecen a otras generaciones. Aún quedan algunos, pero he sentido un poco más la libertad y a la gente que venimos del programa nos dejan proponer nuestros proyectos. Tampoco me lo han dicho directamente nunca ni me he sentido rechazada. Pero sí que es verdad que ha habido veces que sé que no se ha querido colaborar o no se ha querido trabajar conmigo por eso, pero yo no me lo estoy perdiendo en ese caso. 

--La canción Flor alta lleva a sus raíces y tiene trozos en valenciano. ¿Por qué decidió utilizar esta lengua? 

--Por el mensaje del que habla. Le veía sentido que, si estaba hablando de la morriña, de querer estar en casa, de la felicidad que te da cuando vuelves. Cuando estoy en Madrid pienso en la Comunidad Valenciana y lo echo de menos. Conceptualmente tenía sentido para mí que fuese en valenciano.  

--Hemos visto que, por ejemplo, su compañero Miki Núñez ha lanzado canciones en catalán y siempre ha habido polémica en torno al tema. ¿Cree que también habrá debate con su canción? 

--Si la hay, no va a ser por mi parte ni por la parte de la gente que me gustaría que escucharse mi música. Con lo cual, que se hagan cargo ellos. No es cosa mía si tienen problemas porque luego nadie se queja si salen en francés o en inglés. Podría poner las ocho canciones del disco en valenciano y no sucede nada. 

--Más por parte de la industria musical, ¿le han puesto alguna pega para lanzar esa canción?  

--No. Puede ser sorprendente, pero les pareció genial. No sé, tengo suerte de tener un muy buen equipo, que entienden mis decisiones, y todo el mundo me apoyó mucho. La canción está bien hecha, que es lo importante. Y también saben que vengo de dónde vengo y que la gente de la Comunidad Valenciana hablamos valenciano igual que en Cataluña se habla catalán. ¿Por qué iban a ponerme impedimentos? 

--En su tema La dignidad habla de su relación con la música, pero desde un punto de vista más futuro. ¿Se plantea alguna vez dejar la música? 

--Yo espero que no, al menos no la voy a dejar a nivel personal. A nivel profesional no sé qué va a pasar de aquí a diez años y a lo mejor decido no seguir. Espero que no porque no es mi plan ni mi idea. Los planes a largo plazo se me dan fatal, pero en principio quiero que forme parte de mi vida, de mi mundo laboral y de mis emociones, que es al final para lo que está la música. 

--¿Nunca lo ha pensado? 

--Sí. Es un mundo difícil. Parece que vivamos en una vida de lujos y utopía, pero es totalmente mentira y yo creo que la humanización está más a la orden del día que nunca de los artistas, intérpretes y músicos. Se tienen que dar muchas condiciones para que te vaya bien y evidentemente hay días en los que dices, “no sé si me vale la pena toda esta movida y ser un personaje público”. Pero luego haces el balance y yo estoy muy tranquila con mis decisiones.

--Su primer single del disco fue Que bailen con Cami, ¿cómo nació esta colaboración? 

--La colaboración nació a través de la amistad y estoy muy contenta de que primero nos hayamos podido conocer. Yo creo que eso sobre todo nos ayudó a la hora de componer la canción, de encontrar los puntos que teníamos en común y de saber que tenemos una idea preconcebida de la música que era bastante similar y común. 

--Es un tema con connotaciones políticas, ¿de qué habla? 

Habla de los altercados que sucedían en Chile mientras estaba Cami aquí y fue lo que hizo que naciese la idea de tratar el tema. Sí que es verdad que gracias a lo que sea en España estamos relativamente bien, pero que creo que es sencillo empatizar cuando hay alguna movida o algún altercado que nos pueda enfrentar entre nosotros. Y habla un poco de eso, de la libertad de expresión, de dejar que nos escuchen y dejar que bailen las personas que tienen algo que decir y que opinar. 

--Es una canción que coincide con los altercados por la detención del rapero Pablo Hasél. ¿Qué opina del tema? 

--Yo creo que tienes que estar muy bien informado para meterte en este asunto. Lo único que yo puedo juzgar es la parte musical, que es la que a mí respecta. ¿Cuántas canciones habrá que incitan al odio que no están siendo igualmente juzgadas? A mí lo que me da rabia de este tema es el cuchillo de doble filo con el que se están viendo las cosas. De repente, en una de sus canciones Pablo Hasél está hablando de hechos hacia la monarquía y entonces piensan que es un atentado contra la dignidad monárquica, y no lo entiendo.  

Sobre los tuits y el resto de los altercados, como no estoy del todo informada, prefiero no opinar. Pero me indigna que se esté juzgando una canción cuando luego hay otros grupos de gente ignorante que hablan de cosas que sí que incitan al odio y que no se les está juzgando. Si se juzga, al menos que se haga de forma equivalente para ambos lados. Y yo creo que es evidente que no está igual juzgado en ambos lados y eso a mí lo que realmente me molesta y es de lo que estoy en contra. 

--En el disco hay de todo tipo de temas. ¿En qué se inspiró para escribirlo? 

Yo creo que cada canción viene de una situación y de cada punto, o sea, cada una de ellas es individual y es lo que pretendo. También en Quimera pasaba. Soy una persona que el concepto de la música no lo intenta llevar como algo en el que todo siga el mismo concepto. Al menos no en estos dos trabajos, quién sabe si en el futuro lo haga. La pequeña semilla habla de las distintas historias, situaciones y emociones que se han vivido en un corto plazo de tiempo y son esos distintos puntos de vista los que puedes encontrar. 

--Dos años y medio después de su experiencia en Operación Triunfo, ¿qué aprendizaje se llevó? 

--Muchísimos, no podría ni enumerarlos. Es verdad que me abrió las puertas a muchas cosas y vivencias a las que, sin OT, yo no habría tenido la oportunidad de vivir. Tienes que aprender a gestionar muchas cosas, tanto desde la academia como desde fuera, y enfrentarte a esta nueva vida de personaje público. Son cosas que vas aprendiendo por el camino y que han sido a partir de eso. 

--Muchos concursantes de OT confiesan que necesitan ayuda psicológica a la salida del programa. ¿Fue su caso? 

--Sí. Yo creo que todos lo necesitamos. Pero ya no solo nosotros, yo creo que en general debería de ser estable el cuidado de la salud mental, aunque sea a nivel de hacer check. En nuestro caso, se necesita ayuda psicológica para tener los recursos, porque nadie te enseña de repente a ser un personaje público. Normalmente suele ser de forma muy distinta que es lineal hacia arriba, pero no de golpe como nos pasa a nosotros. Con lo cual, gestionar esas cosas es difícil y yo creo que, aunque tengas mucha inteligencia emocional, te enfrentas a cosas de repente que no sabes cómo gestionar. No es que te vayas acostumbrando, sino que es una hostia mal dada. 

Te viene todo de golpe y somos personas muy jóvenes cuando entramos. Yo tenía 20 años y no era la más pequeña, había gente de 18 años que aún estaban viviendo con sus padres. Ahora mismo, después de dos años y medio, estamos maravillosas, estamos genial y seguiremos aprendiendo un montón de cosas y haciendo check

--Siempre vemos que se moja mucho en redes sociales, ¿alguna vez ha publicado algún tuit y luego se ha arrepentido?  

--No me arrepiento de ninguno de los tuits que he puesto, pero sí que es verdad que como que luego es muy fácil que te lo descontextualicen, sobre todos los medios. Yo veía que ponía un tuit sobre algo y de repente era un montón de cosas diferentes de lo que había dicho. Es tu imagen y ponen titulares de cosas absurdas que no has dicho. Las redes sociales son muy fáciles de descontextualizar y todo el rato tienes que estar dando explicaciones. A veces da un poco de pereza tener que estar explicándote todo el rato porque no se te da la opción de tirar hacia atrás.

--¿Qué posición cree que deben tener los artistas ante temas políticos y sociales? 

--Al final no dejamos de ser personas en el día a día, por mucho que seamos personajes públicos, artistas o lo que sea. Sí que es verdad que tenemos un altavoz que no todo el mundo tiene y creo que lo debemos utilizar lo mejor que nos podamos permitir. Tampoco le voy a obligar a una persona que por ser músico tenga que tener una postura política muy firme, pero sí un mínimo. Ya no solamente por ser artista, sino como ciudadana. Hay que intentar estar al día y no decir que eres apolítico. Por favor, estamos en 2021, todo es político aunque no queramos. Pero yo creo que mientras sea una postura desde el respeto y la intención de conciencia, tampoco le puedo obligar a nadie a nada. 

--Se ha mostrado siempre reivindicativa del feminismo. ¿En qué situación está ahora mismo la industria musical en cuanto a la igualdad? 

--Los porcentajes son vergonzosos. Sé que cada día hay más mujeres y yo creo que estamos mejor que nunca, pero que no estamos bien. Se nos está dando la oportunidad a nivel de plataformas y muchísima visibilidad que antes no tenían. El tipo de artistas que están naciendo ahora son mucho más multidisciplinares, aunque antes también había. Se nos está dando la oportunidad de salir ahí y de que se consuma nuestro trabajo también de forma equivalente. Pero hay un porcentaje innegable de productores, de músicos, de bandas que forman parte de los escenarios y de la producción de las canciones que son la gran mayoría hombres. Eso es verdad y eso es así, es una pena que no podamos tener el mismo acceso que ellos. 

--¿A nivel de background

--Sí, a nivel de las personas que están por detrás del escenario es lo realmente preocupante. A nivel artístico, de cara siempre ha interesado la típica chica mona que sepa cantar, pero sí que es verdad que detrás de las cámaras y a nivel de producción es donde más falta hace que se les dé la oportunidad de entrar. 

--¿Le da miedo que se le acabe la fama en algún momento? 

--No tengo miedo a casi nada. Miedo tengo a morir sufriendo, que a mi familia le pase algo y que el mundo acabe muy mal. A eso es a lo único que le tengo miedo realmente. La fama yo no la veo una finalidad en sí misma, yo creo que es algo que viene después de un trabajo. Que haya más o menos gente apoyándome, los números, que bajen todas estas cosas, intento no pensarlo. Te tendrá que escuchar la gente que te escuche y lo que tienes que trabajar lo mejor que puedas e intentar defenderlo lo mejor que puedas, que es lo importante. Tampoco me preocupa mucho. Es algo que por lo que trabajo, pero la fama no es una finalidad, es una consecuencia. Yo quiero seguir currando, que es lo único en lo que me fijo, y sé que la gente al final escuchará lo que tenga que escuchar.