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Ruinas como esta se pueden encontrar en Peguera / PIXABAY

¿Conoces las ruinas de Peguera?

Este antiguo pueblo abandonado es uno de los grandes tesoros que se encuentran en el interior de Cataluña

CARLOS ZAPATERO
3 min

El patrimonio histórico y el legado cultural presente en la cultura catalana es uno de los grandes atractivos de la región. A lo largo de toda su extensión, podemos encontrarnos con diferentes rincones por descubrir y pueblos sin habitantes a los que merece la pena acudir para empaparse de la esencia de esta región.

Uno de los más destacados es Peguera, una antigua colonia minera que hoy actúa como un pueblo fantasma en la zona de la Serra d'Ensija, situada a 1.630 metros de altitud, perteneciente a la localidad de Fígols, en la comarca del Alt Berguedà

Herencia minera

Los orígenes de Perguera están muy relacionados con la industria minera. Y esta fue la actividad principal a la que se dedicaban todos sus habitantes, durante el Siglo XIX. Fue en esta época cuando los propios vecinos de la localidad encontraron diferentes minas de carbón muy próximas al valle, convirtiéndose en una de las zonas más activas a nivel económico y de empleo.

Sin embargo, fue precisamente el fin de la explotación minera el desencadenante de que esta localidad cesara su actividad. El éxodo rural vivido por sus propios vecinos, que se marchaban de la localidad en busca de zonas más prósperas en las que asentarse, provocó que Peguera se convirtiera en uno de los pueblos abandonados más conocidos de Cataluña

Sus ruinas, su principal atractivo

Las ruinas de Peguera se han convertido en una de las más visitadas de la región de Cataluña. Especialmente como consecuencia de la belleza que desprenden. La antigua cantina minera, su principal atractivo, unida a las diferentes casas que todavía se mantienen en pie son dos de sus principales atractivos.

De las tres minas que existían en la localidad, dos de ellas se encuentran inaccesibles, como consecuencia de los estragos que la naturaleza ha causado en ellas. Sin embargo, es un buen punto para imaginarse cómo era la vida en la localidad unos cuantos siglos atrás. La ermita de San Miguel, muy próxima a la cantina, y la estación de tren, son otros dos de sus principales atractivos que merece la pena visitar de una de las zonas de Cataluña que mayor peso tuvieron en la región siglos atrás.