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Guillermo y Catalina de Inglaterra con su tercer hijo, el nuevo miembro de la familia real británica / EFE

El curioso protocolo de la familia real británica cuando nace un bebé

Esta semana, Guillermo y Catalina de Inglaterra han dado la bienvenida a su tercer hijo, quinto en la línea de sucesión

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El 23 de abril, la duquesa de Cambrigde dio a luz a su tercer hijo en el hospital St. Mary de Londres. Con él, la familia real británica da la bienvenida a un nuevo miembro, un varón que ocupa el quinto lugar en la línea de sucesión al trono. Por detrás de su abuelo, su padre y sus dos hermanos mayores, Jorge y Carlota. Con motivo de este importante acontecimiento, haremos un repaso por las extrañas y curiosas normas de protocolo que han acompañado el nacimiento de un nuevo bebé dentro de la corona británica a lo largo de la historia.

A cañonazos

La noticia del alumbramiento es siempre motivo de alegría y debe ser anunciado al mundo como se merece. En Inglaterra, siempre se emite un comunicado oficial que es exhibido en un caballete a las puertas del Palacio de Buckingham. Este va acompañado del disparo de 62 cañones en la Torre de Londres y otros 41 en Green Park. De esta forma, toda la ciudad está al tanto de la llegada del nuevo bebé.

Bautizo del príncipe Carlos de Inglaterra / IMAGEN DE ARCHIVO

Bautizo del príncipe Carlos de Inglaterra / IMAGEN DE ARCHIVO

Una revelación multitudinaria que choca con el secretismo que rodea el nombre del pequeño, oculto a la opinión pública hasta días después del nacimiento. Este suele estar compuesto por tres o cuatro nombres propios. Por ejemplo, sus hermanos se llaman George Alexander Louis y Charlotte Elizabeth Diana, mientras que su padre es William Arthur Philip Louis. Eso sí, no necesitan apellidos. Cuando sean mayores podrán elegir el que más les guste.

Estrictas tradiciones

Durante los últimos 60 años, la familia real británica ha estado "obligada" a tener un mínimo de dos hijos. Una costumbre igual de asentada que la de dar a luz en la residencia familiar. La Reina Isabel II nació en la casa de su abuelo y alumbró también a sus tres hijos en el Palacio de Buckingham. La encargada de romper esta tradición fue la princesa Ana, que acudió al Hospital St Mary, lugar que desde entonces da la bienvenida a los bebés reales.

La princesa Carlota el día de su bautizo / CHRIS JACKSON

La princesa Carlota el día de su bautizo / CHRIS JACKSON

Aunque ahora los tiempos han cambiado, los padres solían tener prohibida la entrada en la sala de partos. De hecho, el príncipe Carlos tardó en nacer 30 horas, tiempo más que suficiente para que el Duque de Edimburgo jugara, incluso, un partido de squash. Además, amamantar a los pequeños fue considerado durante años "la ruina de las jóvenes inteligentes y refinadas", según las palabras de la propia reina Victoria.