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Las cinco posturas que menos gustan a las mujeres / CD

Las cinco posturas que menos gustan a las mujeres

Una nueva encuesta realizada en Europa y EEUU desvela una de las cuestiones más importantes para las parejas

3 min

El sexo es uno de los pilares de toda relación. Por ello, algunas personas se lanzan a innovar y probar posturas nuevas para no aburrir a su pareja y a sí mismos en la cama. Sin embargo, salirse de las posturas clásicas como el misionero, la vaquera o el perrito puede llevar a más de uno a un disgusto si escoge las posiciones no indicadas.

Una nueva encuesta realizada por el portal Superdrug's Online Doctor, que se basa en una muestra de mil usuarios de Europa y Estados Unidos, ha preguntado a los encuestados cuáles son las posturas que les provocan una mayor incomodidad durante el sexo.

El 69 vertical, un desastre

Según esta investigación, la posición más incómoda para las mujeres es el 69 vertical, que es aquél que se practica de pie con la mujer sujetada al cuello del hombre con las piernas y la cabeza abajo. Esta postura preocupa al 56,8% de las encuestadas.

La siguiente menos deseada por las mujeres es el sexo anal, que el 54,6% de ellas prefiere evitar. Tampoco agrada la postura conocida como kneeling wheelbarrow, donde el hombre se apoya sobre las rodillas en la cama y la mujer queda en posición invertida, con la cabeza en el suelo y las piernas extendidas. La masturbación, con el 16,3%, y el 69 tradicional, con el 14,7%, cierran la lista de las posiciones menos deseadas por ellas.

Coincidencia con los hombres

Por su parte, los hombres también consideran estas cinco posturas como especialmente incómodas durante sus relaciones sexuales. A pesar de ello, la encuesta señala que la posición que más les gusta a los varones es el sexo anal, con un 87,9%, seguido del sexo oral (79,6%). En cambio, las mujeres prefieren posturas más tradicionales como el misionero (66,7%) o la vaquera (61,5%).

Por último, el estudio también ha preguntado por las situaciones en que los encuestados sienten una mayor angustia durante las relaciones sexuales, que han señalado el sexo en público y el BDSM